Minutos más tarde Regina aun sostenía la mirada de Clara mientras los demás intentaban comprender su intervención. Durante años había considerado que los problemas del personal terminaban donde comenzaban las necesidades de la familia Montenegro. Eduardo fue uno de esos problemas que decidió no mirar.
—No estoy diciendo que lo que hiciste sea aceptable —aclaró—. Ya habíamos hablado de que tomar documentos, entregar información y participar en la manipulación que lastimó a mi hijo estuvo mal.
Clara asintió entre lágrimas.
—Lo sé, señora y le juro que no he vuelto hablar con el señor Reyes.
—Pero también sé que viniste a pedirme ayuda cuando tu hijo enfermó y que te ignore.
Victoria volvió hacia Regina.
—¿Lo sabías? ¿Qué su hijo estaba enfermo?
—Sí.
La respuesta produjo una nueva tensión.
—¿Y te negaste ayudarlo? —preguntó Adrián.
Su madre bajó la mirada apenas un instante.
—Dije que la familia no podía hacerse responsable de cada problema personal de los empleados.
Clara se cubrió la boca para contener el llanto.
—Sea como sea Daniel apareció después —continuó Regina—. Él no necesitó convencerla de que era generoso. Solo tuvo que ofrecer lo que yo le negué.
—Eso no te convierte en responsable de lo que Clara hizo —dijo Victoria.
—No. Pero me convierte en responsable de haber dejado un espacio que Daniel Reyes aprovechó para afectar a Adrián.
Élise observaba la conversación con creciente molestia.
—¿Entonces todos serán perdonados excepto yo?
Regina se volvió.
—Nadie habló de perdón.
—Está justificando a Clara.
—Estoy reconociendo mi parte. Algo que tú todavía no sabes hacer.
Élise miró a Adrián.
—Solo intentaba demostrar que Victoria no confía en usted.
—Utilizaste a los niños para acercarte a mí.
—Porque conozco lo que necesitan.
—No. Conoces sus miedos y decidiste usarlos.
La frase la dejó sin respuesta.
Adrián ordenó que prepararan sus pertenencias y cancelaran todos sus accesos. Élise se negó a entregar los expedientes de Camille y Mathis.
—Son documentos profesionales.
—Contienen información privada de mis hijos —respondió.
La palabra hijos provocó una reacción en Victoria. Legalmente el proceso todavía no estaba completo, pero Adrián ya los reconocía de esa manera.
Élise apretó la carpeta.
—Puedo declarar ante las autoridades que esta casa no es estable. Una mujer acusada de colaborar con un criminal, una abuela involucrada en un plan contra su propia familia y una pareja divorciada que finge estar unida.
Victoria avanzó.
—Declara todo. Nosotros también entregaremos las fotografías, los mensajes y las grabaciones donde preparaste una mentira.
—Los niños me necesitan.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....