Clara esperó en una sala pequeña acompañada por un abogado y dos investigadores. Adrián decidió que la declaración se realizara dentro de la mansión para evitar que la prensa relacionara inmediatamente su salida con Daniel.
Victoria entró después de varios minutos. No quería escucharla, pero necesitaba comprender hasta dónde llegó la traición.
—Comienza desde el día en que Daniel se acercó a ti —pidió el investigador.
Clara entrelazó las manos.
—Eduardo llevaba semanas enfermo. Los médicos pidieron estudios que yo no podía pagar.
—¿Solicitaste ayuda a la familia Montenegro?
—A la señora Regina.
Regina permanecía cerca de la ventana. No negó nada.
—Me dijo que los asuntos personales no correspondían a la casa —continuó Clara—. Después Daniel apareció en el hospital.
—¿Cómo supo que tu hijo estaba ahí? —preguntó Adrián.
—Creo que escuchó una conversación mía con la señora Victoria.
Victoria recordó haber preguntado varias veces por Eduardo. Daniel pudo obtener aquella información por medio de empleados, llamadas o la propia Clara.
—¿Te ofreció dinero? —preguntó.
—Pagó los estudios directamente. No pidió nada.
—Al inicio —señaló Adrián.
Clara asintió.
Daniel comenzó a llamarla para preguntar por Victoria. Sus preguntas parecían inocentes: si había comido, si continuaba trabajando, si Adrián regresaba a dormir a la mansión.
—Creí que se preocupaba por usted —dijo mirando a Victoria—. Siempre hablaba de lo injusto que era verla esperar por alguien que no la valoraba.
—Y tú le contestabas.
—Sí.
—¿Cuándo empezó a pedirte cosas?
—Al poco tiempo después de que comenzó a trabajar en su proyecto. Quería saber si discutía con el señor Adrián y el porqué.
Victoria sintió que cada respuesta modificaba un recuerdo. Las apariciones oportunas de Daniel, sus llamadas cuando ella se sentía vulnerable y la facilidad con que conocía sus decisiones habían sido alimentadas desde la mansión.
—¿Qué ocurrió con los documentos? —preguntó el investigador.
Clara respiró con dificultad.
—Escuché a Fernanda pedir el divorcio antes del trasplante. Después vi al señor Adrián firmar.
—Firmé para engañarla —dijo él.
—Daniel me aseguró que usted intentaría retener los documentos cuando Victoria todavía quería separarse.
—¿Te ordenó sacarlos?
—Sí.
Clara relató cómo tomó el sobre y lo entregó a un mensajero. Daniel le aseguró que el juzgado completaría el proceso siguiendo la solicitud inicial de Victoria.
—Cuando vi la noticia comprendí que algo no estaba bien —admitió.
—¿Por qué callaste? —preguntó Victoria.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....