Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 59

Fernanda se enteró al día siguiente.

No por Adrián. Él no se lo dijo.

Tampoco por Victoria. Su hermana no hablaba con ella de sus proyectos, de sus reuniones ni de los pequeños cambios que empezaban a volverla distinta ante los ojos de todos.

Fue Regina quien lo mencionó, con esa mezcla de molestia y cálculo que Fernanda había aprendido a reconocer.

—Adrián está perdiendo el juicio —dijo Regina, dejando su taza sobre la mesa del salón pequeño—. Ahora resulta que está ayudando a Victoria con información para su campaña.

Fernanda levantó la mirada.

—¿Ayudándola?

Regina apretó los labios.

—Contactos, proveedores, referencias legales. Graciela me lo confirmó de forma indirecta. No usó el nombre de la empresa, pero dedicó tiempo a eso.

Fernanda no respondió de inmediato.

Por fuera, mantuvo una expresión suave. Por dentro, algo se le cerró con fuerza.

Adrián ayudando a Victoria.

No como esposo obligado. No como parte de un arreglo familiar. No porque Regina lo presionara. Lo había hecho por decisión propia.

Eso era más peligroso.

—Quizá solo intenta evitar que cometa errores —dijo Fernanda, midiendo cada palabra.

—No seas ingenua, querida. Adrián no revisa proveedores de diseño para cualquiera.

Fernanda bajó la vista a sus manos.

—No soy cualquiera.

Regina suavizó el gesto de inmediato.

—Por supuesto que no.

Pero la frase ya había salido.

Y Fernanda sintió que el lugar que antes ocupaba sin esfuerzo empezaba a necesitar defensa.

Esa tarde pidió ver a Adrián.

No lo llamó con urgencia. Le envió un mensaje breve, casi tímido.

¿Podrías venir un momento? Me gustaría hablar contigo.

Adrián tardó en responder.

Eso también le dolió.

Cuando llegó a la habitación donde ella descansaba, Fernanda estaba junto a la ventana, con un libro abierto sobre las piernas. Parecía haber estado leyendo, aunque llevaba casi media hora mirando la misma página.

—¿Te sientes mal? —preguntó él.

—No físicamente.

Adrián se detuvo frente a ella.

—¿Qué pasa?

Fernanda cerró el libro con calma.

—Me enteré de que estás ayudando a Victoria con su proyecto.

Adrián guardó silencio un instante.

—Le di información que puede servirle. Nada más.

—Nada más —repitió ella, con una sonrisa pequeña.

—No quiero que la campaña la exponga a problemas que pueda evitar.

Fernanda lo miró con una tristeza medida.

—Antes decías eso de mí.

Adrián tensó el rostro.

—Fernanda.

—No te estoy reclamando. Solo intento entender en qué momento cambiaron tanto las cosas.

Él caminó hacia la mesa y dejó las llaves junto a un florero.

—Las cosas no son tan simples.

—Nunca lo fueron. Pero antes, incluso cuando todo era difícil, yo sabía que estabas a mi lado.

Adrián no respondió.

Fernanda sostuvo la manta entre los dedos, como si necesitara aferrarse a algo.

—Cuando desperté, me dijiste que ibas a ayudarme a recuperar estabilidad.

—Y lo he hecho.

—Sí. Pero ahora siento que cada vez que Victoria avanza, tú corres detrás de ella aunque digas que solo es culpa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO