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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 71

Victoria salió del evento junto a su equipo.

Laura caminaba a su lado, hablando con entusiasmo sobre los contactos que habían conseguido. Daniel llevaba una caja con muestras y Camila revisaba mensajes en su teléfono, satisfecha con los resultados de la presentación.

—La reunión con Vidal puede cerrarse esta misma semana —dijo Laura—. Te lo digo, Victoria, ese hombre fingió estar difícil, pero ya estaba convencido.

Victoria sonrió apenas.

—No nos confiemos. Quiere negociar precio.

—Que negocie —intervino Daniel—. Esta noche ya entendió el valor.

Victoria iba a responder cuando escuchó su nombre.

—Victoria.

La voz de Adrián la alcanzó antes de llegar al auto.

Daniel se detuvo. Laura miró a Victoria, luego a Adrián. Camila entendió de inmediato y tomó la caja de muestras que Daniel sostenía.

—Nos adelantamos —dijo con naturalidad—. Te esperamos unos minutos.

Victoria asintió.

—Gracias.

Su equipo se alejó con discreción, aunque Daniel se quedó un segundo más, atento a su reacción. Victoria le sostuvo la mirada con calma, indicándole que estaba bien. Solo entonces él siguió a Camila y Laura.

Adrián se acercó.

El edificio seguía iluminado detrás de ellos. Algunos invitados salían conversando, autos llegaban a la entrada y la noche parecía demasiado tranquila para la tensión que se instaló entre ambos.

—Hiciste una buena presentación —dijo él.

Victoria acomodó la carpeta contra su pecho.

—Gracias.

Adrián miró hacia donde su equipo se había alejado.

—Todos parecían impresionados.

—Era la idea.

La respuesta no fue fría, pero tampoco le abrió espacio.

Adrián metió una mano en el bolsillo del saco y luego la sacó, incómodo. La había visto hablar con seguridad, tomar decisiones, moverse entre personas que la escuchaban con respeto. La había visto brillar sin buscar su mirada. Y aunque intentaba sentirse orgulloso, algo más fuerte le apretaba el pecho.

La necesidad absurda de recordarle que él seguía allí.

—No sabía que manejabas tan bien ese tipo de presión —dijo.

Victoria lo miró.

—Hay muchas cosas que no sabes de mí.

La frase no fue cruel. Por eso dolió más.

—Lo sé.

Ella pareció sorprenderse un poco por la admisión.

—Entonces tal vez eso ya es algo.

Adrián dio un paso hacia ella.

—Victoria, no vine solo por la invitación de Camila.

—Lo imaginé.

—Quería verte.

Ella mantuvo el rostro sereno.

—Me viste durante la presentación.

—No así.

Victoria guardó silencio.

Él buscó palabras, pero ninguna salió limpia. Quería decirle que la había sentido lejos incluso estando en el mismo salón. Que le molestó no ser parte de ese mundo. Que cuando el inversionista preguntó si él formaba parte del equipo y ella lo colocó como invitado, entendió que su lugar en su vida ya no estaba asegurado.

Pero decir eso era demasiado honesto.

Y demasiado tarde.

—No me gustó quedarme afuera —admitió al fin.

Victoria bajó un poco la mirada.

—Adrián…

—No hablo del proyecto.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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