Como siempre la mejor idea que se le ocurrió a Fernanda para intentar ganar terreno fue en una comida.
Regina había invitado a dos miembros de la fundación y a una pareja cercana a los Montenegro. No era un evento formal, pero sí lo bastante importante para que cualquier comentario quedara flotando más tiempo del conveniente.
Victoria llegó tarde porque venía de una reunión.
—Buenas tardes —dijo.
Regina miró el reloj.
—Veo que tu trabajo volvió a imponerse sobre los horarios familiares.
Victoria la miro sin entender, a Regina nunca le importaba que ella no estuviera presente a la hora de la comida.
—La reunión se extendió.
—Siempre hay una explicación.
Adrián levantó la mirada desde el otro extremo de la mesa. Había escuchado el tono de su madre, pero antes de intervenir, Fernanda sonrió con suavidad.
—No seas dura, Regina. Victoria está muy ocupada últimamente.
La frase sonó conciliadora, pero, no lo era.
Victoria tomó asiento.
—Uno de los proyectos en los que estoy trabajando está en una etapa importante.
Fernanda acomodó la servilleta sobre sus piernas.
—Debe ser emocionante. Aunque supongo que también será difícil equilibrar tantas responsabilidades.
Una de las invitadas miró a Victoria con interés.
—¿Hablan de la campaña con Daniel Reyes? El es un CEO muy importante.
—A todo —respondió Fernanda—. El trabajo, los viajes, la casa, el matrimonio. No cualquiera puede manejarlo sin descuidar algo.
Regina aprovechó la apertura.
—Ese es precisamente el problema de esta generación. Confunden independencia con ausencia de deberes.
Victoria tomó un sorbo de agua.
—Mis deberes están atendidos.
—¿Cuáles? —preguntó Regina—. Porque últimamente pasas más tiempo fuera que dentro de esta casa.
El silencio alrededor de la mesa cambió.
Los invitados fingieron concentrarse en sus platos, pero nadie dejó de escuchar.
Fernanda bajó los ojos.
—No quería que esto se convirtiera en una crítica. Solo pienso que Victoria ha cambiado mucho desde que empezó a trabajar con Daniel y Camila.
Adrián tensó la mandíbula al escuchar otra vez el nombre de Daniel.
Victoria la miró con calma.
—Sí, he cambiado.
Fernanda pareció sorprendida por la facilidad de la respuesta.
—No lo decía como algo malo.
—Entonces no hay problema.
Regina dejó los cubiertos.
—No seas evasiva. Fernanda está intentando ser amable.
Victoria volvió el rostro hacia ella.
—Lo sé.
—Y yo estoy intentando recordarte que sigues siendo la esposa de Adrián.
La frase cayó con el peso de una advertencia.
Victoria no se alteró.
—Nunca me dejan olvidarlo cuando les conviene.
Regina frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Victoria apoyó las manos sobre la mesa.
—Que mis deberes como esposa siempre son recordados cuando hay que cuidar una imagen.
Nadie habló.
Victoria continuó, sin levantar la voz.
—Pero nadie recuerda esos mismos deberes cuando yo necesito respeto, protección o un lugar digno dentro de esta familia.
Los invitados bajaron la mirada, mientras Fernanda mantuvo una expresión herida.
—Victoria, nadie quiso faltarte al respeto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....