Entrar Via

Dr. Arrogante me convertí en la madre de su hijo romance Capítulo 14

Scarlett Valenti.

«Un arma… ¿Por qué rayos había un desconocido apuntándome con un arma»

El mundo pareció detenerse, silenciándose mientras las personas a mi alrededor parecían dejar de existir, por solo una fracción de segundo en la que mi mente se negaba a entender lo que realmente estaba pasando.

Luego, como si el tiempo hubiese decidido doblarse de una manera extraña, el sonido regreso de golpe.

El caos fue lo primero que percibieron mis sentidos.

Los gritos perforaron mis oídos mientras las personas comenzaban a empujarse entre sí, intentando correr, intentando huir del peligro.

El estruendo de una bala siendo disparada se sobrepuso sobre los gritos y el caos. Tan solo un segundo después una de las ventanas del autobús explotó en miles de pedacitos. La lluvia de cristales cayó sobre nosotros en tan solo una fracción de segundo.

Mi instinto, algo mucho más poderoso que mi lógica, me hizo girarme mientras abrazaba con más fuerza a Liam, cubriéndolo con mi cuerpo para que la lluvia mortal no pudiera alcanzarlo.

Y fue entonces cuando el mundo pareció retomar su ritmo normal. Las imagines ya no pasaban en cámara lenta, sino que lo hacían con una velocidad vertiginosa.

Fui consciente de la forma en que las personas que me rodeaban se agolpaban y me empujaban, moviéndome entre la marea de cuerpos que intentaban ponerse a salvo. El conductor de la unidad había cerrado la puerta, impidiendo que las personas subieran a esta para intentar resguardarse de la balacera que parecía estar a punto de comenzar.

Mis pies se movieron antes de que mi cerebro procesara lo que estaba haciendo. Poniéndome a cubierta junto a la estructura de metal que era la parada de autobús.

Mi corazón estaba tan acelerado que podía sentir el eco de sus latidos en mis oídos y en mi garganta. Mi respiración se volvió agitada. Me dejaba caer en el suelo, mi espalda apoyada contra el frio metal de la estructura mientras intentaba entender lo que estaba pasando.

Ese hombre… ese hombre había pronunciado mi nombre… ¡ese hombre había pronunciado mi nombre mientras apuntaba un arma y disparaba! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué había venido directo hacia mí?! ¡¿de verdad tenía la intención de matarme?!

«No Scarlett, no ves que venía a dejarte flores»

Habló, con ironía, la voz de mi cabeza. Si, quería dejarme flores. ¡Flores para mi funeral después de regalarme un coctel de balas!

— ¡Scarlett Valenti! ¡perra asquerosa! ¡sal inmediatamente! ¡o va a correr mucha sangre en este lugar! — grito el hombre, accionando su arma una vez más. 3 disparos fueron lanzados al cielo, o al menos eso quise creer para no pensar en que pudieron haber matado a alguien más.

Me lleve la mano a la boca, intentando silenciar el sonido que escapaba de mis labios a causa de mi respiración irregular. Vi con horror como las personas permanecían tiradas en el suelo, intentando refugiarse entre los autos, detrás de contenedores. Junto a cualquier cosa que les pudiera servir como cubierta contra las balas.

Quise llorar cuando escuché los pasos de aquel hombre resonando contra el concreto. Apenas tuve el valor de inclinarme ligeramente para lograr ver que ocurría más allá de mi escondite. Vi como el sujeto armado tomaba del cabello a una mujer cercana a él. El grito que esta soltó me helo la sangre.

— Sé que estas aquí Scarlett, vengo a entregarte un amable mensaje de una amiga nuestra — dijo.

«¿Mensaje de una amiga? Si claro»

Sus palabras calaron en mí, haciéndome temblar. Aterrada.

— ¡Sal, sal, de donde quiera que estés, Scarlett! No quiero jugar al gato y al ratón, si me haces tener que buscarte te ira peor — aseguró, y nunca una voz me había parecido tan siniestra como ahora lo hacía la suya. Luego el silencio reinó por lo que pareció una eternidad — bien, tú lo pediste.

Casi de inmediato se escuchó el sonido de un nuevo disparo, seguido de gritos y sollozos de las personas que nos rodeaban y al igual que yo intentaban ocultarse.

El disparo hizo eco en mi cabeza, consciente de que ese sería mi destino si no lograba salir de aquí, y para salir de aquí necesitaría más que un milagro.

Di un respingo en mi lugar al escuchar el golpe seco de un cuerpo cayendo contra el suelo. ¡La había matado! ¡Ese loco había matado a esa mujer! ¡por mi culpa! ¡era mi culpa!

Las lágrimas brotaron sin permiso, incontrolables, y apenas pude contener el sollozo que quería escapar de mi garganta.

¡Dios mío! ¿Qué había hecho para merecer esto? ¿Qué había hecho para que un demente estuviera intentando matarme?

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Dr. Arrogante me convertí en la madre de su hijo