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Dr. Arrogante me convertí en la madre de su hijo romance Capítulo 8

Scarlett Valenti.

«Convertirte en mi esposa, Scarlett. Eso tienes que hacer»

Las palabras de Andruw resonaron en mi cabeza como una sentencia de muerte.

¡¿Casarme con él?! ¡¿Cómo diablos pretendía que me casara con él? ¡Por amor de Dios! Esto tenía que ser una broma ¿verdad?

No.

Los hombres como él no bromean. Ordenan. Dominan. Poseen… Y lo confirmé cuando mis ojos se encontraron con los suyos. Andruw Di´Marco quería poseerme. De una forma u otra, y no iba a descansar hasta lograrlo.

— ¿Por qué? ¿Por qué casarnos? — las preguntas escaparon de mis labios antes de que mi cerebro pudiera procesarlas.

Apreté las manos sobre mi delantal con tanta fuerza que mis nudillos blanquearon, y la sonrisa que este hombre esbozó me hizo sentir la persona más estúpida del mundo.

— Es simple — aseguró, y yo no veía lo simple en la propuesta que acababa de hacer — no quiero que mi hijo se convierta en un bastardo. Y para eso, tú y yo — me señaló y luego se señaló a sí mismo — tenemos que casarnos.

Su lógica era casi irrefutable, pero… ¿Cómo iba a casarme con alguien que no amo?

— Ni siquiera nos conocemos, Andruw — dije, en un vano intento de hacerlo cambiar de opinión.

— Por lo mismo no haremos nuestra relación pública, no aún.

Se movió como un depredador, acercándose a una cómoda pegada a la pared del fondo, abriendo la primera gaveta del lado izquierdo y comenzó a rebuscar en ella.

— Mañana iríamos al registro civil. Reconoceré a Liam como mi hijo y establecemos nuestra unión de forma legal. Luego tendrás un año entero para preparar nuestra boda religiosa y la recepción de la misma, donde le gritaremos al mundo nuestra unión.

Sacó una carpeta que a leguas se veían que contenía un documento importante. Cortó la distancia entre nosotros y cuando estuvo de pie frente de mí me tomó de la muñeca derecha, obligándome a levantar la mano donde depositó la carpeta.

— Nos separaremos después del cumpleaños número 5 de Liam. Diremos que no funcionó, pero que terminamos en los mejores términos. Te quedaras con una bonita mansión, una buena cuenta bancaria a tu nombre además de, por supuesto, todo lo que dispondré para el bienestar de mi hijo.

— Esto es una locura — dije, mi voz salió en un tono apenas audible. Mi mirada se desvió de los ojos de Andruw a la carpeta que ahora reposaba entre mis manos, podía sentir su peso físico, pero este no era comparable con el peso que clavaba en mi alma.

— Lo es — concedió Andruw, con un leve asentimiento de cabeza, pero su expresión no se suavizó en lo más mínimo — pero es necesario. Los estigmas de la sociedad pueden llegar a ser muy crueles y eso no es algo con lo que quiera que nuestro hijo cargue.

Sin previo aviso, extendió su mano hacia mi rostro. Me sonrojé cuando acomodó un mechón, rebelde, de mi cabello detrás de mi oreja.

— Lo que te propongo es lo mejor para Liam. Le facilitara la vida en muchos sentidos. Quizás no lo entiendas, pero tengo una imagen que cuidar, soy un Di´Marco, no puedo darme el lujo cometer errores.

— No puedes darte el lujo de fallar — repetí, levantando la mirada para enfrentarlo — eso es Liam: una falla en tus planes, un error que nunca debió existir.

Mi voz se quebró al final. Había perdido la cuenta de todas las veces que había escuchado a todos decirme que Liam había sido un error. Había perdido la cuenta de cuantas veces había sido señalada por “no elegir bien al padre de mi hijo” “por arruinar mi vida tan joven”.

Yo mejor que nadie sabía cuánto dolía cargar con los estigmas de la sociedad. Andruw tenía razón, la vida a veces podía ser muy cruel.

Capítulo 8: Un trato con el diablo. 1

Capítulo 8: Un trato con el diablo. 2

Capítulo 8: Un trato con el diablo. 3

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