Capítulo 137 Tenía una mirada penetrante y oscura, tan profunda que era imposible saber qué estaba pensando. A Erik se le puso la piel de gallina al verlo.
Se decía que Rafael era alguien implacable y que no se tentaba el corazón para tomar decisiones.
Ahora que lo tenía enfrente, el fotógrafo confirmaba que los rumores eran ciertos.
Parecía un demonio; estar frente a él era aterrador.
Sin embargo, Erik lo había estado siguiendo desde la noche anterior y lo vio tratar a esa mujer con mucha dulzura. No se parecía en nada al hombre que tenía frente a él ni al despiadado de las historias que contaban.
*** Arriba, Vanessa estaba viendo videos cortos en su celular, sin prestarle la menor atención a los gritos que venían del piso de abajo.
Seguramente ese tipo tenía algo que ver con Natalia.
Se había subido a la habitación precisamente para no meterse en la forma en que Rafael decidiera manejar el asunto.
Esos videos estaban muy de moda y eran bastante adictivos; ya llevaba decenas de capítulos cuando, de pronto, apareció una notificación en la pantalla.
Vanessa se quedó sorprendida porque el mensaje venía del segundo sistema operativo de su celular.
Cerró la aplicación y deslizó el dedo por la pantalla. Apareció un mensaje del señor Palma.
"Alguien ofrece treinta millones de dólares por la tecnología del sistema inteligente".
Arriba de ese texto había muchos otros que ella jamás se había molestado en contestar. Esta vez ella respondió:
"¿Quién?" El señor Palma contestó emocionado:
"¡Por fin apareces! Si me seguías ignorando, iba a tomar un avión a Cartaluz para buscarte. Rodrigo Zárate, del Corporativo Zarza en la capital, es el interesado. ¿Qué te parece?" "Qué raro, ¿Rafael no ha intentado comprarla?", pensó Vanessa, y preguntó:
"¿Solo él?" "Sí. ¿Qué tienes en mente?" "Nada". Vanessa salió de la aplicación sin dudarlo.
El otro, como si ya se lo esperara, se apresuró a escribir: "Espera, tengo algo más que preguntarte..." Pero ya había cerrado todo, sin darle oportunidad de decir nada más. En ese momento, la puerta de la recámara se abrió.
Rafael, con su imponente figura vestida de negro, se acercó a ella. Su expresión ahora era suave y tenía una ligera sonrisa.
—¿Con quién hablas?
Vanessa levantó la mirada y le sonrió con gusto.
—Estaba viendo unos videos, pero ya me cansé.
—No, no tengo por qué tener miedo.
Al escucharla, la mirada de Rafael se relajó y bromeó un poco:
—Cada vez te pareces más a la niña de antes que no le temía a nada. De todos modos, no voy a dejar que se salgan con la suya. Por cierto, hay que tener mucho cuidado en la fiesta de cumpleaños de la señora Magdalena, que es en unos días.
—¿O sea que ya me prepararon otra trampa? — preguntó ella.
"¿Qué les pasa? ¿Ahora se van a desquitar solo conmigo? Yo nunca le hice nada a Natalia, ¿por qué se obsesiona con molestarme?" Rafael se rio bajito, con tranquilidad.
—Mi pequeña Vane es cada vez más lista. Muy bien.
Vanessa se quedó callada. No sabía si lo decía como un cumplido o para burlarse de ella.
—No te preocupes —dijo él mientras le acariciaba el cabello con cariño—. Mientras yo esté aquí, no van a lograr nada.
Vanessa le creía. Siempre que estaba con él, se sentía protegida.

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