Capítulo 138 Ya no volvería a ser la que dejaban atrás, como antes.
*** Grupo Firax, oficina del presidente en la sede central.
Ricardo, su asistente, estaba de pie frente al escritorio dándole su reporte:
—Señor, ya emitimos el comunicado de la empresa. El joven Alexis fue destituido de su cargo como director ejecutivo de la filial. Y sobre el banquete de la señora Magdalena Soto, todo está preparado tal como lo pidió. El paparazzi, Erik Durán, también está colaborando bastante. Aquí están todas las pruebas y documentos de lo que hizo Natalia hace tres años.
—Bien.
Rafael tomó los documentos y les dio un vistazo.
Su atractiva cara se mostraba indiferente. Sin dudarlo, ordenó:
—Que todo siga según el plan.
Ricardo se sorprendió.
—Pero, cuando la familia Cisneros se entere...
Rafael alzó la mirada y le dirigió una mirada penetrante.
—De eso no te preocupes.
Con solo esa mirada, Ricardo guardó silencio.
Llevaba años trabajando para él y estaba acostumbrado a verlo tomar decisiones implacables en el mundo de los negocios.
Pero nunca imaginó que, esta vez, por su esposa, estuviera dispuesto a ignorar la reputación de la familia Cisneros.
Eso dejaba muy claro el lugar que ella ocupaba en su corazón.
*** Vanessa tomó una siesta.
Más tarde, la despertó la llamada de un número desconocido.
Supuso de inmediato quién era. Al contestar, preguntó con fastidio:
—¿Ahora qué quieres?
—Vanessa, ¿dónde estás? Voya buscarte.
Tenemos que vernos, necesito hablar contigo—se escuchó la voz desesperada de Alexis.
—No. No tenemos nada de qué hablar —rechazó ella, tajante, sin darle la más mínima oportunidad.
Si antes Vanessa solo sentía decepción por Alexis, después de lo que pasó en la capital, ese sentimiento se había convertido en un asco.
Siempre buscaba excusas razonables para justificar su falta de interés, convenciéndose de que debía ser comprensiva con él porque su vida no era fácil.
Pero después de tantos años intentando arreglar lo roto, su corazón había terminado hecho pedazos.
Vanessa estaba cansada. Por fin había abierto los ojos.
—Alexis, deja de llamarme —dijo con voz firme e indiferente—. Ya terminamos. Cancelamos el compromiso. Tú me salvaste la vida una vez, así que asumiré que te debo ese favor. Te lo pagaré en el futuro.
A Alexis se le detuvo el corazón. Sintió un vacío enorme, la certeza de haber perdido algo invaluable.
Entró en pánico. Sintió más miedo que en toda su vida, y empezó a arrepentirse de no haberle creído en su momento.
Aquel día en la mansión, había confrontado a Natalia y terminaron discutiendo a gritos.
Aunque Natalia no reconoció nada de lo que le había hecho tres años atrás... su confianza en ella se había fracturado.
En el pasado, le habría creído de forma incondicional.
Pero al recordar lo que Vanessa le dijo en el hotel de la capital, se dio cuenta de algo: sin importar si Natalia era culpable o no de esas cosas, él no quería perder a Vanessa.
Aterrado, suplicó con la voz ronca:
—¿En serio no puedes darme una oportunidad más? Hazlo por lo que pasó hace diez años, cuando te salvé. Solo te pido que nos sentemos a hablar cara a cara, por favor.

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