Capítulo 207 Vanessa pensaba que el tema había terminado. De pronto, escuchó su voz profunda:
—Porque llevo tiempo esperando a una chica.
Vanessa se quedó quieta y levantó la mirada. Los ojos oscuros y profundos de Rafael estaban clavados en ella, como si la atravesara para mirar a alguien más allá.
Vanessa se quedó sin aliento. Apretó la cuchara.
—¿Es la persona que te gusta?
Él la había mencionado antes. La persona que le gustaba.
—Así es. Es una chica que cae muy bien.
Rafael la miraba fijo, los ojos oscuros llenos de ternura. Como si ella fuera esa persona. Vanessa pensó que se estaba volviendo loca por tener una idea tan absurda.
—¿Quieres saber quién es? —La mirada profunda de Rafael seguía clavada en ella, sin moverse, como si tuviera muchas ganas de contárselo.
Pero Vanessa se acobardó. De pronto el corazón se le aceleró. Apretó los dedos bajo la mesa, nerviosa, muerta de miedo de escuchar una respuesta que no quería escuchar.
—No me interesa —respondió con frialdad.
Y siguió comiendo con la cabeza baja. Rafael la vio tan indiferente y le tembló la mandíbula.
La muy ingrata.
Esa noche, Vanessa estaba en el estudio y llamó a Bianca para contarle lo que había pasado.
En voz baja, dijo:
—¿Estaré saltando de un hoyo a otro?
—Para nada, para nada.
Bianca empezó a analizar:
—Primero, Rafael no ha hecho nada malo. Y además, todo el mundo tiene un pasado. No es que todavía esté involucrado con ella, siguiéndole la corriente, actuando a escondidas... O sea que, hablando en serio, Rafael es maduro y te cuida.
Como marido, no hay queja.
—No le gusto.
Vanessa llevaba toda la noche con algo atorado, sin saber si era porque no le gustaba a él, o porque le molestaba que tuviera a alguien que sí le gustaba.
—Si no entiendes qué significa romper el compromiso, al menos deberías saber qué es una ruptura.
Alexis se quedó callado unos segundos al otro lado de la línea y sacó su carta mayor:
—Aunque terminemos, entre nosotros hay algo que no se puede cortar.
Vanessa arrugó la frente al escucharlo decir en voz baja:
—Yo te salvé la vida. Eso no lo puedes ignorar.
Se le cayó el ánimo. Antes había agradecido más de una vez que Alexis la hubiera salvado, y hasta se había enamorado de él por eso.
Ahora, escuchar esas palabras le daban ganas de patearlo a un lago y salvarlo ella una vez para quedar a mano. Vanessa apretó la mandíbula y preguntó con frialdad:
—¿Qué quieres?
—Quiero verte.
Alexis fue al grano:
—¿O no quieres saber quién es la persona que le gusta a Rafael?

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