Capítulo 214 —Natalia, ¿me estás amenazando? —La voz furiosa de Alexis llegó desde adentro, y Vanessa casi no podía sostenerse en pie.
—Alexis, no quise decir eso —dijo Natalia en tono adulador—. Solo que todos cometemos errores; lo único que pido es que me des la oportunidad de disculparme. Igual, lo de hace diez años ya quedó atrás... Mientras nadie lo mencione, Vanessa nunca va a saber la verdad.
En ese instante, se quedó sin aire.
¿Alexis le estaba ocultando algo más? ¿Y ese algo tenía que ver con cuando la rescataron hace diez años?
Pensar en esas posibilidades la dejó paralizada.
—¿Qué haces parada ahí afuera?
Una voz molesta llegó desde no muy lejos. Las voces dentro del cuarto se cortaron. Vanessa se sobresaltó y miró hacia donde venía el sonido. Vio a Yolanda acercarse con mala cara.
—¿A qué vienes ahora a fingir que te importa Alexis? ¿No eras tú la que moría de ganas de romper el compromiso y deshacerse de él?
Desde que se rompió el compromiso, la actitud de Yolanda hacia ella había sido impredecible.
Aunque tampoco era que Vanessa esperara gran cosa de ella.
—Entonces me voy —dijo, sin ganas de discutir, y dio un paso para irse.
—Vanessa, ¿eres tú? —Desde adentro, Alexis la escuchó y llamó hacia la puerta.
Vanessa se detuvo. Enseguida, Natalia salió del cuarto y la miró de mal humor.
—Alexis quiere que entres. Tiene algo que decirte.
Vanessa la miró, ignoró la hostilidad en sus ojos y el desprecio de Yolanda, y entró al cuarto. Natalia la vio alejarse y dijo fastidiada:
—No entiendo qué le pasa a Alexis, que una y otra vez sale lastimado por culpa de esta. ¡A ver si en serio se enamoró de ella!
Yolanda arrugó la frente con indignación.
—A fin de cuentas no es más que una huérfana.
Por más que tengaa los León como respaldo, en cuanto ese viejo se muera, se los van a comer vivos.
—Está bien. Voy a buscar la manera de que el abuelo te vuelva a aceptar, pero mientras tanto, mantén el perfil bajo. Por ahora lo que hay que hacer es que Alexis consiga a Vanessa. Solo con el respaldo de los León podrá consolidar su posición en el grupо.
Natalia asintió obediente.
—Entendido, mamá. ¿No te preocupa que Vanessa descubra lo que pasó hace diez años?
Tenía cara de angustia.
—Sobre todo ahora que Vanessa y Rafael están tan juntos. Me preocupa mucho que en cualquier momento todo salga a la luz.
Yolanda entrecerró los ojos con malicia.
—Eso no puede salir a la luz, pase lo que pase. Y también hay que encontrar la manera de hacer que Vanessa y Rafael se peleen.
Al escucharla, Natalia se emocionó.
—Eso déjamelo a mí.

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