Quien entró fue Alexis. Vestía un traje costoso y se acercó a ella con una sonrisa.
—¿Qué pasa, todavía esperando a Rafael?
Vanessa no le respondió. Con cara de pocos amigos, le preguntó:
—¿Qué haces aquí? No eres bienvenido, vete.
Alexis rio con cinismo.
—Vengo a salvarte, para que no pases tanta vergüenza dentro de un rato.
Vanessa entrecerró los ojos y lo miró con desconfianza.
Alexis siempre fue alguien orgulloso que no aceptaba la derrota. Desde que ella rompió el compromiso, pasando por el momento en que le reveló la verdadera cara de Natalia, hasta que se enteró de su matrimonio con Rafael, no dejó de negarlo todo ni de aferrarse a creer solo lo que quería creer. Por eso, durante todo ese tiempo, sin importar lo que ella dijera, él seguía sin aceptar que ya no lo amaba.
—No quiero hablar contigo. Vete.
Vanessa llamó a los meseros que estaban afuera.
—Sáquenlo, por favor.
Los meseros sabían perfectamente qué tipo de evento era aquel. El cumpleaños de Rafael, organizado con todo lujo. Además, todos habían oído que esa noche iba a anunciar su matrimonio. Se colocaron uno a cada lado de Alexis con actitud cortés pero firme.
—Señor, le pedimos que salga.
—¡Quítense!
Alexis los reprendió furiosamente y caminó hasta quedar frente a Vanessa. Contempló a esa mujer que esa noche lucía más deslumbrante que nunca, vestida de gala, radiante, resplandeciente como la luna llena, y sintió celos e inconformidad.
—Vanessa, hazme caso, ven conmigo. Rafael no va a hacer público tu matrimonio esta noche.
Alexis la miró con ojos suplicantes.
—¿Podrías dejar de engañarte? Ven conmigo, vámonos de aquí. Deja de aferrarte a esperanzas que no deberías tener.
Vanessa permaneció inexpresiva, sin ganas de perder el tiempo con él, y les lanzó una mirada a los dos meseros.
—Llévenselo.
Los meseros notaron que estaba molesta y se apresuraron a insistirle a Alexis.
—¡Bien! ¿Así que no me vas a creer? —Estalló Alexis—. ¡Entonces mira esto!
Con un par de toques en su celular, reprodujo una grabación.
—Rafa, quiero que dejes a Vanessa. No puedes hacer público tu matrimonio con ella.
La voz de Camila se escuchó primero, seguida de unos segundos de silencio. Luego, la voz inconfundible de Rafael.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio