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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 380

Capítulo 380

El dorso de su mano estaba cubierto de venas hinchadas. Sus dedos apretaban con fuerza la carcasa rota; los fragmentos de vidrio se le clavaron en la piel y la sangre brotó, goteando sobre el piso.

Rafael tenía la cara enrojecida y las venas del cuello tensas, reprimiendo cada impulso con una fuerza sobrehumana.

Vanessa tomó su maleta y pidió un auto para irse.

En el camino, Bianca la llamó:

-Vanessa, ya me enteré de lo que pasó anoche.

¿Dónde estás? Voy a buscarte.

Esos dos días Bianca había estado fuera de la ciudad en una sesión de fotos y no pudo volver a tiempo para la fiesta de cumpleaños. Incluso le había comprado un regalo para compensar su ausencia.

Lo que no esperaba era que al bajar del avión recibiera una noticia tan explosiva.

Vanessa llevaba rato conteniendo las emociones, y al escuchar la voz de Bianca estuvo a punto de

derrumbarse. Echó la cabeza hacia atrás y se tragó las lágrimas. Tardó un buen rato en responder:

-Qué bien, porque no tengo adónde ir. ¿Puedo ir a tu casa?

-Claro que sí.

Acordaron y colgaron. Vanessa se puso en camino.

Una hora después, se encontraron en la puerta del apartamento de Bianca. Llegaron casi al mismo tiempo. Vanessa estaba parada frente a la puerta cuando vio a Bianca salir del elevador y caminar hacia ella a paso rápido para darle un abrazo enorme.

-Ay, mi vida, cuánto te hicieron pasar... Ven aquí.

ABianca se le quebró la voz y la abrazó con fuerza.

-Perdóname, pasó algo tan grave y ni siquiera estuve contigo.

Vanessa ya tenía los ojos rojos e hinchados; con eso se le hizo un nudo en la nariz y le dieron ganas de llorar otra vez. Se tragó las lágrimas, le dio unas

palmaditas en la espalda a Bianca y le dijo:

No hacía falta adivinar, llaımaba por Alexis y Natalia, que seguían detenidos en la delegación. En internet circulaban por todas partes esos videos vergonzosos, imposibles de borrar, así que por supuesto Yolanda estaba desesperada. Vanessa, sin expresión alguna, silenció el teléfono y lo dejó a un lado para seguir durmiendo.

***

Yolanda, sin más opciones, fue al corporativo a buscar a Rafael. Empujó la puerta de la oficina principal y se plantó frente al escritorio con la mirada encendida de rabia.

-Alexis es tu hermano. ¿Vas a permitir que esa mujer siga publicando esas cosas y difamando a tus hermanos?

Además de los videos, los tenían detenidos en la delegación sin posibilidad de fianza, imputados por inducción a la agresión, delitos contra la salud pública en su modalidad de suministro de sustancias estupefacientes y asociación ilícita.

Rafael irradiaba una presión asfixiante; su mirada se volvió una superficie vidriosa y letal, desprovista de cualquier rastro de piedad.

-Cuando decidieron aliarse con Camila para ir contra Vanessa, debieron pensar que esto iba a pasar.

Rafael golpeó el escritorio con la palma abierta. El estruendo retumbó en toda la oficina. Yolanda se estremeció de pies a cabeza.

Se puso de pie, imponente. Tenía unas ojeras moradas bajo los párpados y una expresión sombría y amenazante. Apretó las muelas y dijo con frialdad:

-Vanessa puede hacer lo que le plazca. Sabes muy bien lo que le hiciste. Si sigues molestando, no me va a importar mandarte a acompañarlos.

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