Capítulo 383
-Pero Bianca, me duele mucho, siento que me voy a morir.
Vanessa lloraba con un dolor desgarrado, y entre sollozos roncos preguntó:
-Si yo no hice nada malo, ¿por qué todos me tratan así? ¿Por qué?
Sentía como si le estuvieran desgarrando el corazón. La sensación de entumecimiento se había ido, y esos dolores mordían ahora como fieras cada rincón de su cuerpo.
A Bianca se le partía el alma y al mismo tiempo tenía miedo, miedo de que no aguantara.
-Están ciegos, no es culpa tuya.
Bianca trataba de consolarla con esfuerzo.
-¿Ya olvidaste cómo nos conocimos? La gente me molestaba por ser pobre, y hasta contrataron pandilleros para arruinarme la vida. Fuiste tú, tan flaquita como eras, la que me ayudó, y también ayudaste a una compañera a la que acosaban en la escuela. Para mí tú eres como una estrella. En serio
eres muy buena, muy buena.
Bianca tenía la cara surcada de lágrimas. Pensar en todo lo que Vanessa había soportado le rompía el corazón.
Vanessa la abrazó y lloró por mucho, mucho rato, hasta que el alcohol hizo efecto, se cansó de llorar y cayó profundamente dormida sobre ella.
Esa noche, Bianca no pudo dormir. Se sentó en el balcón y fumó cigarrillo tras cigarrillo hasta el amanecer.
Y no era la única desvelada.
***
Rafael estaba inquieto y llamó a Leonardo y a los otros para ir a tomar algo.
Leonardo se negó.
-Si no le explicas bien a Vane la situación, no me vuelvas a invitar a beber.
-¿Cómo se lo explico?
Fue la primera vez que Rafael usó un tono tan resignado.
-Es que la subestimas. Es probable que haya
madurado y su reacción te sorprenda.
Leonardo sabía que su situación era difícil. Tras enterarse en el hospital de lo que había pasado, podía entenderlo, pero aun así no le gustaba.
-Bebe si te apetece, y si no, no lo hagas. Tú decides.
Rafael colgó irritado, sin ganas de seguir discutiendo.

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