Capítulo 382
-Hace mucho que no comemos juntos, abuelo.
Cuando despiertes, voy a acompañarte a desayunar seguido, ¿sí?
Vanessa observó la escena y sintió un pequeño alivio en el corazón que tanto le dolía. Aún le quedaban su abuelo y Bianca. Entendía que, en la vida, algunas personas solo estaban de paso. La vida de uno es como un tren que se detiene y arranca a lo largo del camino: si hay quien sube, también hay quien baja.
Las dos volvieron a casa cuando ya había oscurecido.
Apenas llegaron, Bianca pidió comida a domicilio.
Las dos se bañaron y, al poco rato, llegó el pedido.
Vanessa llevaba puesta una camiseta holgada de tela suave y cómoda, el cabello recogido con una pinza. Toda ella se veía despreocupada y fresca. El aroma del jabón de baño la envolvía fresco y dulce.
Bianca se dejó caer a su lado, le dio un empujón
cariñoso y le pasó el brazo por los hombros, apretujándola contra ella.
-Mi amor, qué feliz soy de tenerte a mi lado -le dijo con cariño.
El aliento de Bianca le hizo cosquillas en el cuello a Vanessa, que se encogió de hombros entre risas y la apartó de un manotazo juguetón.
-Ya, dramática, que se nos está enfriando todo.
Al verse descubierta en pleno teatro, Bianca no tuvo de otra que empezar a abrir las cajas del pedido, una tras otra.
Había encargado bastante: guisos caseros, pescado a la parrilla, bocadillos de carnes frías y también agua de frutas. Eran los platos que más les gustaban desde que eran estudiantes. A Vanessa al principio no le gustaban, pero de tanto acompañar a Bianca, con el tiempo también les había agarrado el gusto.
Comían y conversaban.
De pronto Bianca le dijo muy solemne:
-Ojalá me aguantes todos los años que me quedan,
porque de mí no te libras. ¡Que viva nuestra amistad!
Vanessa se conmovió y asintió.
-¡Sí, que viva nuestra amistad!
Con Bianca no tenía que preocuparse por una traición. Ni por fingir sus emociones: si quería llorar, lloraba; si quería reír, reía.
Bianca le pasó el brazo por los hombros, tan invadida por la tristeza de ver así a su amiga, que se le cortó la voz.
-Si quieres llorar a todo pulmón, llora. Vas a sentirte mejor si lo sacas.
A Vanessa se le cerró la garganta y aguantó lo más que pudo. Pero una vez que las emociones abren una grieta, se vuelven como una represa rota: ya no hay cómo pararlas.
Lloró con más fuerza y, entre sollozos, preguntó con angustia:
-¿Hice algo mal? ¿Por qué me tienen que tratar
así, uno tras otro? Alexis fue así, y él también, y encima... metí al abuelo en esto. Ahora está en una cama de hospital y no se sabe cuándo va a despertar. Bianca, yo... tengo tanto miedo, me siento tan mal...
Vanessa preguntaba entre llantos, las lágrimas corrían desatadas por sus mejillas pálidas. Lloraba con una desesperación tan triste que a cualquiera se le partiría el corazón con solo verla.
Bianca no aguantó más, dejó la copa y la abrazó con fuerza. Le acariciaba la cabeza una y otra vez tratando de calmarla. También estaba llorando.
-No pienses así. Si te hicieron daño, los desgraciados son ellos. Alexis, Rafael, da igual cuál: ellos no supieron valorarte. Me tienes a mí y al abuelo. Siempre vamos a estar a tu lado. No te menosprecies por lo canallas que sean los demás.
Tú eres Vanessa, una mujer leal y valiente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Cómo se obtienen bonos?...
Es la única manera de desbloquear más capítulos, no hay forma para ver videos promocionales o algo así?...
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....