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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 392

Capítulo 392

Vanessa comió algo rápido y enseguida se puso a revisar documentos. Se sentó con las piernas cruzadas sobre la alfombra, con una pila de carpetas encima de la mesita de centro.

Bianca, preocupada de que'no soportara el ritmo, la regañó:

-¿Hasta cuándo vas a estar con esos papeles?

Llevas así desde que acabamos de cenar. Descansa un rato.

-Recién tomé las riendas de la empresa, hay muchos proyectos que no conozco. Tengo que enterarme de todo cuanto antes.

Vanessa levantó la mirada un instante y le sonrió.

-Sé que te preocupas por mí, pero la situación es urgentísima. Si no me pongo al día rápido, no la cuento. ¿O me ayudas?

Bianca agitó las manos, asustada.

-Yo solo sé caminar en pasarela, de lo demás no sé nada. Pero, eso sí, la próxima vez que quieras

pegarle a alguien, llámame y te ayudo a molerlos a golpes.

Vanessa no supo si reír o llorar.

-Pegarle a alguien es delito, ¿cómo te voy a meter en eso?

Bianca se inclinó y la abrazó, dándole un beso en la mejilla.

-Por eso eres mi tesoro, me consientes demasiado.

Entonces nada de golpes. Que se pudran y apesten solitos.

Vanessa rio y le dio unas palmaditas en la mano.

-Mi modelo tiene razón. Bueno, ve a dormir, yo ya voy en un rato.

Bianca, que en serio estaba cansada, le dijo:

-No te desveles, ¿eh? Acuéstate tempranito.

-Bueno.

Vanessa contestó enseguida, pero no tenía intención de cumplirlo. Los documentos eran demasiados y le tocaba redoblar horas para terminar. Si no, en una semana, al no resolver el

Vanessa asintió, comprendiendo. Aun así, sin saber muy bien por qué, algo en su interior le incomodaba. Tenía la corazonada de que, por aquel entonces, había algo más que ella no sabía.

Cuando estaba inmersa en sus pensamientos, el auto sufrió un fuerte impacto. Vanessa perdió el equilibrio y se fue hacia adelante, pero gracias a que tenía puesto el cinturón, no salió lastimada.

El chofer se disculpó:

-Lo siento, señorita, tuvimos un accidente.

Vanessa se acomodó en el asiento y miró hacia el frente. Su auto había impactado contra el parachoques trasero del vehículo que lo precedía, un modelo que, a juzgar por su apariencia, era un vehículo de lujo de alta gama.

-Encárgate de esto. Daniel y yo tomamos un taxi a la empresa.

Vanessa iba apurada. Bajó del auto y caminó con Daniel hasta la orilla de la calle. Apenas iban a parar un taxi cuando un auto elegante se detuvo frente a ellos.

La ventanilla bajó y el hombre que iba dentro la miró con aire pícaro y una sonrisa torcida.

-Sube.

En cuanto lo vio, Vanessa entornó los ojos, incapaz de ocultar su fastidio.

¿Por qué se lo encontraba por todos lados?

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