Noel: «…». Levantó el cuchillo y el tenedor como si fuera a golpearla.
—Bueno, entonces probaré este platillo famoso de por aquí —dijo Estefanía sonriendo.
Hay que decir que el ambiente familiar en casa de Noel era realmente cálido y agradable. En cuanto al famoso platillo que preparó, bueno, sabía a lo que tenía que saber; seguramente cualquiera lo prepararía con el mismo sabor.
Pescado con papas fritas, ¿a qué más podía saber?
—¿Está bueno? —preguntó Noel, con los ojos brillando de expectación.
Estefanía asintió.
—Está rico, de verdad está muy rico.
Noel se puso orgulloso.
—También horneé un postre, un pay de manzana. Después de cenar, podemos comerlo en el patio.
Estefanía frunció el ceño.
—¿Manzana? ¿Pay?
—¡Sí! —dijo Noel, comiendo un gran trozo de papa frita.
—No me digas que robaste las manzanas de mi casa, ¿verdad? —le preguntó Estefanía con perspicacia.
Noel: «…».
Soltó una risita nerviosa.
—Lo de un cocinero no se puede llamar robar, ¿o sí? Es… cosechar, cosechar…
A Estefanía se le escapó una risa y el ambiente en la mesa se relajó.
Después de cenar, Noel sacó el pay de manzana que había horneado junto con el pastel que Estefanía había traído. Prendió las luces del patio, preparó unas bebidas y los tres se sentaron a conversar, comer el postre y, por supuesto, a ver a Noel y Sonia jugar y molestarse.
Se quedaron así hasta las diez de la noche, cuando Estefanía finalmente se fue a su casa.
Justo al lado.
Cuando Estefanía terminó de prepararse para dormir y se acostó, todavía pensaba en lo que había pasado esa noche. Pensar que Noel y su hermana vivían al lado le daba una extraña sensación de tranquilidad.
Estaba a punto de dormirse cuando recibió una solicitud de amistad de Benicio, con un mensaje adjunto: «Quisiera consultarte algo sobre el caso de Gregorio. Espero que me aceptes».
«¿Acaso no es así?», le respondió ella: [Está en tu propia grabación, ella misma lo dijo. Ah, y supongo que en tu teléfono me tenías guardada como Cris.]
Benicio volvió a quedarse en «escribiendo…».
Esta vez, su mensaje fue: [Ya no te burles de mí.]
¡Pues claro que se iba a burlar!
La razón por la que había aceptado su solicitud era para verlos hacer el ridículo y, de paso, mofarse un poco de ellos.
Así que continuó: [Por cierto, ¿cómo están tus tesoros? ¿Les pagaste la fianza? Especialmente a tu Cris. ¿No está embarazada? A las embarazadas les suelen dar la libertad bajo fianza, ¿no?]
Aunque lo dijo en tono de burla, Benicio le respondió con toda seriedad: [No.]
Estefanía sonrió para sus adentros con frialdad y le envió un emoji exagerado: [¿Cómo? ¿Antes era tu “tesoro” y ahora es una sospechosa?]
Después de otro largo «escribiendo…», su respuesta fue: [Estefanía, sé que antes estaba ciego. Cualquier cosa que me pase ahora, me la merezco. Ríete, ríete todo lo que quieras, si eso te hace sentir un poco mejor.]
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...