Esa noche, al llegar a casa, su mente estaba completamente absorta en la presentación. El grupo había grabado todo, y ella vio el video una y otra vez, buscando fallos y puntos donde la coreografía pudiera ser aún más perfecta.
Cuando terminó de analizar todo y anotarlo en su cuaderno, se dio cuenta de que Noel se había ido en algún momento, sin siquiera despedirse.
Recordó la tarjeta rota que él había tirado a la basura al final de la función.
Suspiró, tomó su celular y, justo cuando iba a mandarle un mensaje, le llegó uno de Sonia: [Hermana, ¿se pelearon?].
Estefanía: [No, ¿por qué?].
No entendía nada.
Sonia: [Mi hermano llegó y no dijo ni una palabra, se encerró en su cuarto de mal humor].
Estefanía: [No nos peleamos, déjame preguntarle].
Sonia: [¡¡¡No le preguntes!!!].
Tres signos de exclamación.
Estefanía: [¿Por qué?].
Sonia: [¡No lo consientas! ¡Ese genio de señorito que se carga es insoportable!].
Estefanía sonrió al leer el mensaje. Sonia era una hermana adorable. Aun así, decidió escribirle a Noel: [¿Qué pasó? ¿Dónde estás? ¿Por qué te fuiste?].
Pasó un buen rato antes de que Noel respondiera: [Hum, ¡y ni te diste cuenta de que me fui!].
Estefanía, con paciencia, le explicó: [Estaba analizando la presentación de esta noche].
Noel: [¿De verdad solo estabas analizando la presentación?].
Estefanía: [Sí, de verdad, ¿qué otra cosa iba a estar haciendo?].
Noel tardó mucho en contestar de nuevo: [No pensé nada… es solo que no me hiciste caso en toda la noche, pensé que ya no querías hablarme].
La mano de Estefanía que sostenía el celular se detuvo un instante. Finalmente, respondió: [Claro que no, estás imaginando cosas].
Esta vez, el intervalo fue aún más largo. Cuando Noel volvió a escribir, el mensaje decía: [Hoy, durante los agradecimientos, lo miraste por mucho tiempo. Te vi].
[Es que…] Estefanía tecleó esas palabras y se detuvo, sin saber cómo continuar. Quería decirle que simplemente lo había visto entre el público, que era una persona grande parada ahí y que era imposible no verlo.
Pero de repente sintió que una respuesta así no tenía sentido.
Tener que explicar una y otra vez algo que supuestamente ya estaba claro era como si un niño de primaria tuviera que escribir planas de arrepentimiento. Si lo explicaba esta vez, ¿qué pasaría la próxima?
***
Al día siguiente era lunes y Estefanía tenía clase por la mañana.
Él se sorprendió.
—Sí, todos los vecinos fueron y Ana también quería ir, así que la acompañé.
—Sería mejor que ya no fueras.
Algo en su mirada se apagó, pero forzó una sonrisa.
—¿Te… te molestó?
—Sí —dijo Estefanía, con firmeza—. Así que, de ahora en adelante, no vengas más a las presentaciones, no traigas más pasteles a la Clínica y no aparezcas en ningún lugar donde yo pueda estar.
Incluso quiso decirle que abriera su pastelería en otro lugar, pero le pareció excesivo. Al fin y al cabo, también era la tienda de Ana.
Parecía un poco dolido. Trató de explicarse.
—Yo no vengo a entregar los pasteles, fue la Clínica la que los pidió… Y no puedo predecir dónde vas a estar tú…
Pero después de decirlo, asintió de inmediato.
—Está bien, de acuerdo. Entiendo, no volverá a pasar.
Sin volver a mirarla, pasó a su lado y se fue.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...