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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 531

Al menos, no los viejos verdes y babosos, a los que ni siquiera miraba.

Al principio, Melina no mostró mucho interés, pero al recordar que en este programa solo participaban jóvenes, su curiosidad se despertó.

—¿Ah, sí? ¿Quién?

Fermín bajó aún más la voz, se acercó al oído de Melina y se tapó la boca con la mano.

—Davis. Es un heredero de Terranova. Búscalo, el banco del Grupo Mariscal…

Melina arqueó una ceja. Por supuesto, no iba a buscarlo en ese momento.

Simplemente sonrió.

—Ah, así que es un heredero de Terranova. Con razón tiene ese carácter tan peculiar.

Tenía que volver a grabar, así que se despidió amablemente del asistente de Iker.

—Tengo que ir a grabar.

Fermín observó cómo Melina se alejaba, sintiéndose un poco inseguro.

¿Funcionaría realmente el plan del señor Medina?

Sin embargo, al observar a Davis durante la grabación, era evidente que no era una persona corriente.

Se le veía increíblemente seguro de sí mismo.

A pesar de estar rodeado de estrellas, no mostraba ningún signo de nerviosismo. Al contrario, su actitud era de total indiferencia.

No le importaba nadie de los que estaban allí, lo que significaba que los miraba a todos por encima del hombro.

Esa actitud, sin duda, lo hacía increíblemente atractivo.

Fermín fue a informar a Iker, quien, al escucharlo, se mostró despreocupado y sonrió.

—Confía en mí. En cuanto Melina termine de grabar, vendrá directamente a mi oficina.

Fermín se sintió un poco descolocado.

Sin embargo, unos segundos después, entendió el porqué.

Melina dirigió su mirada a Iker.

—Señor Medina, he estado hablando con el productor del programa y me he dado cuenta de que este reality es muy diferente a los demás. Me gusta mucho. Además, su equipo es increíble, han ido hasta muy lejos para comprarme un café. Casi me están dando ganas de quedarme.

Iker aprovechó la oportunidad.

—Melina, a nosotros también nos encantaría que fueras una invitada permanente, pero, por desgracia, el presupuesto es muy ajustado. Estaba pensando en pagarlo de mi propio bolsillo, pero las tarifas de tu agencia últimamente son muy altas.

Melina sonrió con inocencia.

—Señor Medina, con la confianza que tenemos, ¿para qué hablar de esas cosas? Con que participe como amiga es suficiente, ¿no?

Iker le guiñó un ojo a Fermín, como diciendo: «¿Ves? ¡Arreglado!».

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