Esa mirada asesina no se parecía en nada a la amabilidad de antes.
Los meseros se apartaron apresuradamente para dejarle paso a Melina.
Antes de irse, Melina se giró para mirar a Marisa una última vez.
—No te pases de la raya. No te lo voy a perdonar.
Lorenzo había mantenido el ceño fruncido todo el tiempo.
Solo cuando Melina se fue, sus facciones se relajaron.
Sonrió con resignación.
—Marisa, si no fuera porque querías cenar con Melina, probablemente nunca en mi vida habría tenido contacto con gente así.
En la mirada de Lorenzo había un claro disgusto hacia Melina.
Marisa esbozó una sonrisa.
—Esta vez, gracias a que invitaste a la señorita Zacarías, de verdad te lo agradezco mucho. Brindo por ti, señor Loredo.
Dicho esto, Marisa sirvió dos tazas de té.
Lorenzo aceptó la taza que Marisa le ofrecía y sonrió como un caballero.
—No tienes que agradecerme. El problema empezó por mi culpa, así que esta pequeña ayuda no es nada. Además, el resultado de la cena de hoy no parece haber sido muy bueno; incluso ha generado nuevos problemas.
Marisa sonrió enigmáticamente.
—El resultado ha sido ideal. Y en cuanto a los nuevos problemas, como ya he dicho, la señorita Zacarías puede demandarme cuando quiera.
Mientras hablaba, la pantalla de su celular se iluminó.
Una notificación de WhatsApp.
Bajó la vista, tomó el celular y lo desbloqueó.
Al ver el mensaje de que su solicitud de amistad había sido aceptada, una sonrisa apenas perceptible se dibujó en sus labios.
***
Después de la cena, Marisa acompañó a Lorenzo hasta su carro.
Volvió a darle las gracias.
—Señor Loredo, gracias por lo de hoy.
Lorenzo sentía que no había hecho gran cosa y se sentía un poco incómodo ante el agradecimiento de Marisa.
Marisa asintió con seriedad.
—Sí, señor Loredo, estoy casada.
No lo había dicho antes porque no había captado ninguna otra señal por parte de Lorenzo. Si lo hubiera dicho, habría parecido que se daba demasiada importancia.
Pero ahora era diferente. Ya que había recibido una señal de Lorenzo, tenía que ser responsable con sus sentimientos.
Lorenzo enarcó las cejas y suspiró suavemente.
—¿Puedo saber quién es el esposo de la señorita Páez?
A juzgar por el anillo, Lorenzo supuso que no era una persona cualquiera.
Marisa dudó un par de segundos, pero no le dijo que era Rubén.
Todavía tenía una relación de negocios con Lorenzo.
Si le confesaba que era Rubén, ¿continuaría Lorenzo colaborando con Jasmine por su relación con él?
Como había decidido no depender del poder de Rubén, pensó que era mejor mantenerlo en secreto.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...