Tenía que hacerle sentir a Rubén que de verdad necesitaba su compañía.
[Sí, el bar está cerca del hotel. Escuché que es el mejor de Asia.]
El rostro de Rubén cambió por completo, abandonando la frialdad de antes.
En su lugar, apareció una sonrisa.
José no entendía esa sonrisa.
Claramente, el trabajo y acompañar a la señora Olmo entraban en conflicto.
Cualquiera se sentiría en un dilema, ¿no?
Pero su jefe, el señor Olmo, parecía encantado.
[De acuerdo. Intentaré terminar el trabajo lo antes posible, sobre las ocho.]
Marisa sonrió sosteniendo el celular. Tenía que admitir que, aunque era un poco caprichoso de su parte, ver el mensaje de Rubén la hizo sentir muy feliz.
Marisa pensaba quedarse en el hotel viendo alguna serie mientras esperaba a que Rubén terminara de trabajar.
Pero en menos de quince minutos, tocaron a la puerta.
Se levantó y, antes de abrir, miró por la mirilla.
Vio a una chica algo delgada y de piel morena.
Iba bien vestida y tenía una sonrisa en el rostro.
Marisa abrió, pensando que era personal del hotel.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...