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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 614

El agua de la tina salpicaba por todas partes.

Las gotas caían sobre la ropa esparcida en el suelo.

El conjunto que Marisa acababa de comprar ya tenía poca tela, y después de que Rubén lo rasgara, parecía un montón de jirones.

Ahora, esparcidos junto a la tina y salpicados de agua, añadían un toque aún más ardiente a la atmósfera.

El cabello de Marisa, al mojarse, se volvió liso y sedoso, como algas arrastradas por las olas.

Rubén le tomó el rostro entre las manos, como si contemplara el tesoro más preciado del mundo.

Sus ojos reflejaban un amor ardiente, y el vapor que los empañaba impedía a Marisa ver con claridad.

Solo podía dejarse guiar por él, una y otra vez, hasta alcanzar la cima del placer.

***

Al día siguiente.

Marisa sentía que se le iban a desarmar los huesos.

Cuando despertó, Rubén no estaba a su lado.

Pero podía oír vagamente su voz en el estudio, en medio de una reunión.

Su celular no dejaba de sonar. Ya era el cuarto día desde su llegada, así que era lógico que la buscaran de la galería Jasmine.

Era una llamada de Fabiana Barrera.

Apenas contestó, Fabiana empezó a quejarse a gritos al otro lado de la línea.

—Señorita Páez, ¿cuándo terminan sus vacaciones? Si no vuelve pronto, voy a armar una rebelión, me llevaré a sus artistas y a su personal clave, y cuando regrese solo encontrará un cascarón vacío.

Marisa se frotó las partes adoloridas del cuerpo. Después de una noche de ajetreo, todo le dolía.

Capítulo 614 1

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