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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 625

A fin de cuentas, no parecía que a Macarena le importara si ella se enojaba.

Macarena sonrió de una forma que no parecía ofensiva, pero que transmitía una confianza de tener la sartén por el mango.

—La señora Olmo es muy elocuente. Con razón le gusta a Rubén.

A Marisa no le agradaba la forma de hablar de Macarena, tan melosa y a la vez mordaz.

Prefería que los adultos hablaran claro y sin rodeos.

—Señorita Cruz, supongo que esta noche vino para ponerse al día con Sofía. Aprovechando la ocasión, me gustaría hablar con usted sobre el patrocinio de Jasmine. Ya recibí su invitación.

Pensó que era mejor resolver el asunto esa misma noche y no dejarlo para el día siguiente.

Macarena pareció sorprendida.

—Señora Olmo, ya lleva un tiempo casada con Rubén. Creí que su carácter se parecería al de él.

Marisa enarcó una ceja.

—¿Ah, sí? ¿A qué te refieres?

Macarena solo parecía disfrutar de la comida cuando Sofía estaba presente.

Ahora que Sofía se había ido, no había vuelto a tocar los cubiertos.

Seguramente no le gustaban tanto las costillas a la barbacoa de Sofía como había dicho.

Macarena continuó con su tono suave:

—Rubén nunca habla de trabajo en su tiempo libre. Dice que eso es algo que solo hacen las personas ineficientes.

Sus palabras, disimuladas, llevaban un claro mensaje de superioridad y un deje de resentimiento.

Marisa sintió de nuevo esa molesta espina en la garganta.

Se consoló a sí misma.

«No importa. Macarena quiere patrocinar a Jasmine, así que ella es la clienta. Si la clienta no quiere hablar, no se habla y punto».

Capítulo 625 1

Capítulo 625 2

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