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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 627

—La señora Olmo tiene razón. Si algo me pasara esta noche, la familia Olmo sería responsable. Es usted una persona muy considerada, qué buen ojo tiene Rubén.

Macarena se levantó.

—Ciertamente, ya es tarde. Mi padre acaba de darme una empresa para que la administre y necesito descansar bien para tener energía. Así que me retiro.

Al oír que Macarena se iba, Sofía suspiró aliviada.

La atmósfera se había vuelto tan tensa que temía que en cualquier momento estallara una discusión.

Sofía se levantó para acompañarla a la puerta, pero Marisa permaneció sentada.

Para ella, Macarena no era una invitada importante.

Su actitud en ese momento era una declaración de principios.

Al darse la vuelta, Macarena le lanzó una mirada a Marisa.

Una tensión palpable flotaba entre ellas.

Una tormenta se gestaba en silencio.

Macarena tomó afectuosamente el brazo de Sofía.

—Sofía, la próxima vez te contaré bien lo de esa amante. ¿Acaso creyó que meterse en un matrimonio ajeno le traería algo bueno? Fue mi madrastra durante más de diez años, ¿y para qué? Al final la echaron igual.

Tras decir esto, Macarena se giró y le sonrió amablemente a Marisa.

—Señora Olmo, con que me acompañe Sofía es suficiente. Ya es tarde, descanse usted también.

Marisa asintió.

Sus ojos se entrecerraron ligeramente.

***

Sofía tardó unos cinco minutos en volver.

Cuando regresó, Marisa estaba sentada en el sofá de la sala.

—Señora, ¿aún no ha subido a descansar? ¿Quiere que le prepare un té?

Marisa negó con la cabeza.

Capítulo 627 1

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