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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 713

Cuando volvió a levantar la vista, Macarena estaba parada afuera de su coche; ni siquiera se dio cuenta de en qué momento llegó.

Su asistente le sostenía el paraguas mientras ella tocaba el vidrio de la ventana.

Sabrina se alteró un poco:

—¿Qué fregados quiere esta aquí?

Marisa frunció el ceño y bajó el vidrio, dejando apenas una rendija abierta.

—¿Pasa algo?

Macarena estaba parada junto al asiento del conductor con una actitud altanera, hablando con la mirada clavada en el cielo, como si nadie fuera digno de ella.

—No quieres admitir que perdiste contra mí, por eso inventaste que Rubén tiene a alguien más, ¿verdad?

Marisa murmuró para sí misma: «Está loca».

¿Macarena la había seguido hasta ahí solo para decir eso?

—Admítelo, Marisa, simplemente no soportas perder contra mí —dijo Macarena cruzándose de brazos, con esa mirada de superioridad.

Marisa soltó una risa amarga. Era la primera vez que percibía tan claramente que Macarena era una necia de tiempo completo. O tal vez, era algún tipo de obsesión enfermiza lo que tenía grabado en la mente.

Esa actitud de Macarena sugería que le urgía más una visita al psiquiatra que otra cosa.

—¿No vas a ir a recoger a tu Rubén? Quedó de verse conmigo a las once y media en la cafetería. A esta hora, supongo que su vuelo ya aterrizó, ¿no?

En ese momento, a Macarena ya no le importaba si llegaba tarde o no. Lo que le importaba era otra cosa:

—Estás mintiendo. Él acaba de regresar a Clarosol, ¿por qué iba a quedar contigo?

Al ver la expresión ansiosa y prepotente de Macarena, a Marisa le dio flojera explicarle que iban a firmar el divorcio.

La miró fijamente a través de la rendija del vidrio.

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