En los dos meses que Marisa llevaba en Vientario, se notaba a simple vista que estaba más repuesta que antes.
Cuando pasaba con Petra frente a una farmacia, vio la báscula en la entrada y se subió por curiosidad. Había subido varios kilos.
Petra, con su panza de embarazo, bromeó:
—Marisa, tienes que subir otros cinco kilos, ahí sí te verías con más porte.
Marisa miró sorprendida los números en la báscula.
En todos sus años en Clarosol, nunca había llegado a ese peso.
Con su metro setenta, lo máximo que había pesado eran cincuenta y dos kilos, y ahora casi llegaba a los sesenta y dos.
Sacudió la cabeza.
—Sí necesito ganar peso, pero esto ha sido demasiado rápido.
Petra se acercó y la tomó del brazo.
—Eso significa que Vientario te sienta bien. Cuando llegaste estabas en los huesos.
Al recordar cómo llegó Marisa, a Petra le daba un poco de tristeza.
Una chica tan linda y fina, pero flaca como una escoba. Aunque le sonreía a todos con gentileza, no tenía ni una pizca de luz en la mirada.
Ahora estaba mucho mejor. A veces bromeaba con los compañeros del museo y ya no se veía tan demacrada; cuando sonreía, sus ojos ya no parecían muertos.
Petra llevó a Marisa a un puesto de comida callejera lleno de vida y suspiró:
—Antes de que llegaras, quería venir a comer esto y no tenía quién me acompañara.
Petra y Marisa tenían la misma edad. Petra era nacida y criada en Vientario, estudió la universidad en la capital del estado y al graduarse entró a trabajar al museo.
Luego, Bruno le presentó a un socio con el que el museo colaboraba; se conocieron, se cayeron bien y se casaron.
Solo que su marido trabajaba en la capital y estaba muy ocupado, así que casi solo volvía a Vientario los fines de semana.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...