Un Bentley con placas de Clarosol detenido en cualquier lugar de Silvania llamaba la atención.
Más aún frente a una pastelería de moda, famosa en redes sociales.
La fila frente a la tienda era larguísima. Marisa entrecerró los ojos y murmuró:
—¿Cuánto tendremos que esperar?
Pero pronto, un empleado con el uniforme de la pastelería salió con unas cajas de macarrones exquisitamente empaquetadas. Marisa recordó entonces que se le había olvidado que César era un «júnior» adinerado.
Los pasteles quedaron bien acomodados en el asiento trasero. Marisa dudó un momento; era evidente que lo que quería decir le costaba trabajo.
César percibió algo y preguntó con los ojos entrecerrados:
—La gente suele poner esa cara cuando necesita pedirme algo. Me acabas de hacer un favor enorme, no creo que haya nada que te dé pena decir.
Marisa sonrió con gracia.
—Realmente eres adivino. Sí tengo un favor que pedirte.
—Adelante, dilo.
César pensó que lo que Marisa iba a decir seguramente tenía que ver con Rubén.
Pero cuando Marisa habló, no tuvo nada que ver con Rubén, sino con otro hombre.
—Tengo un amigo llamado Davis Mariscal, viene de Terranova. Tal vez hayas oído hablar de él. Quiero averiguar sobre su paradero, parece que se lo tragó la tierra.
César buscó brevemente en su memoria.
—¿Davis? ¿No es ese el pintor joven que Jasmine firmó antes? Luego salió en un programa de variedades y se hizo bastante famoso. ¿No lo encuentras?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...