Petra fingió llorar de la emoción.
—¡Marisa, tenerte en mi vida es una verdadera bendición!
...
El viernes, después del trabajo, Marisa recibió la habitual llamada de Sabrina Castillo.
Cada viernes la llamaba para supervisar cómo estaba.
Tras regresar de Zúrich y trabajar todo el día, Marisa apenas había llegado a su casa y no había tenido tiempo ni de respirar cuando sonó el teléfono.
Mientras abría la puerta, sostuvo el celular entre la oreja y el hombro.
—Sabrina, hoy no tengo energía para lidiar contigo, estoy exhausta.
Sabrina preguntó, preocupada:
—¿Exhausta? ¿Acaso ese Bruno Palacios te está dando demasiado trabajo? Déjame llamarlo. No te preocupes, si no quieres hacer algo, no lo hagas.
Marisa abrió la puerta, puso el altavoz y fue hacia la sala, preparándose una taza de té de hierbas. Mirando el atardecer por la ventana, respondió:
—Sabrina, mi carga de trabajo está perfecta. De hecho, si no me llamaras para interrogarme, ni siquiera estaría cansada.
Sabrina soltó un bufido.
—Lo dices como si hablar conmigo fuera un martirio. Seguramente estás cansada porque llevas demasiado tiempo soltera. No pasa nada, en unos días te voy a presentar a un prospecto increíble...
Marisa puso cara de desesperación, a punto de llorar.
—Ay, hermana, eres la tercera persona en el día que se ofrece a presentarme a alguien.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...