Marisa se quedó clavada en su sitio, negándose a dar un solo paso.
No estaba dispuesta a mostrar un ápice de sumisión frente a él.
Obedecer y meterse a bañar sería, a sus ojos, una forma de rendirse.
Con la mirada inyectada de terquedad, sacudió la cabeza, fijando sus ojos en él.
—No voy a bañarme hasta que me respondas.
Una sombra de impotencia cruzó el rostro de Rubén.
Era raro verlo con esa expresión. Acostumbrado a tener el mundo a sus pies, siempre encontraba una solución para todo; pero ante el capricho de Marisa, estaba completamente desarmado.
En lugar de hacerse el desentendido o preguntarle a qué se refería, caminó hasta el armario, sacó una bata de baño e intentó cubrirle los hombros con ella.
Pero apenas la tela rozó su piel, Marisa actuó como una niña enfadada, sacudiendo los hombros hasta que la bata cayó al suelo.
La prenda aterrizó con un ruido sordo.
Rubén frunció el ceño. Se agachó, recogió la bata y volvió a intentar arroparla, con una paciencia infinita, como si fuera la primera vez que lo hacía.
Y con la misma obstinación, ella volvió a tirarla.
La escena se repitió unas cuatro o cinco veces. En el último intento, cuando Rubén bajó para recogerla, Marisa notó la fina capa de sudor que perlaba la frente de él.
Con voz mordaz, soltó:
—¿Qué pasa? ¿Ya no haces ejercicio?
Para Marisa, Rubén siempre había sido el tipo de hombre que, sin importar cuánto trabajara, mantenía una rutina física impecable. Su resistencia en la intimidad se lo confirmaba.
Pero ahora, el simple acto de agacharse varias veces parecía haberle arrebatado la mitad de su vida.
Rubén contuvo la respiración, agarró la bata y al fin dejó escapar el aire de sus pulmones.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...