Sabrina continuó lanzando posibilidades.
—La medicina en Zúrich es de las mejores del mundo. A lo mejor alguien de la familia Olmo está recibiendo tratamiento allá, y por eso viajaron tan desesperados.
El rostro de Claudio se ensombreció.
Un presentimiento espantoso cruzó por su mente como un relámpago.
Ni siquiera se atrevió a decir la teoría en voz alta.
Forzando una fachada de tranquilidad, acarició el brazo de Sabrina.
—Sabrina, vuelve a dormir. Los Olmo sabrán resolver los problemas de su familia.
Ella se acurrucó contra el pecho de Claudio y murmuró adormilada.
—Tienes razón, ya tenemos bastantes problemas nuestros como para preocuparnos por los de los demás.
Al caer la tarde.
Bajo los últimos rayos del sol, la figura de una joven corría por la Avenida Bahnhof, con su coleta meciéndose libremente al viento.
Marisa corría por la orilla del río de regreso al hotel.
Durante todo el camino, no dejó de marcar el número de Rubén.
Incluso al llegar al hotel, la llamada seguía mandando a buzón.
Sin embargo, la falta de respuesta no logró desanimarla.
Decidió llamar a José.
Como siempre, él contestó casi al instante.
Pero cuando ella preguntó por Rubén, el asistente empezó a tartamudear y dar evasivas.
Esta vez, Marisa no perdió la paciencia. Decidió jugar sus cartas.
—José, ya no tienes que ocultármelo. Lo sé todo. Sé por qué Rubén me pidió el divorcio. Debe estar pasándolo muy mal últimamente.
José se quedó en shock.
—Señorita Páez... ¿ya lo sabe todo?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...