Capítulo 245 El vestíbulo del hotel resplandecía con la luz cálida de la mañana. En cuanto Josh salió del ascensor, se le iluminaron los ojos y salió disparado, con la emoción desbordándole el cuerpo entero.
-¡Señor Guapo! -gritó entusiasmado.
Daven se agachó con los brazos abiertos.
-¡Josh! -Lo levantó en el aire y lo alzó bien alto, arrancándole una carcajada brillante-. Cada vez que te veo estás más alto.
Josh sonrió de oreja a oreja, con los ojos chispeantes.
-¿En serio?
-Eso es bueno, ¿no? Se supone que tienes que crecer alto y fuerte.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste que me estaba quedando aquí, señor Guapo?
Daven lo bajó despacio, con la mirada suave, de cariño paternal.
-Claro que lo sabía. Y... ¿tu mamá no te dijo? Hoy aceptó que vinieras conmigo.
El azul oceánico de los ojos de Josh se encendió como un amanecer.
-¿No... estás bromeando?
Daven negó con firmeza.
-Pregúntale tú mismo a tu mamá y que te dé permiso.
Josh giró sobre sus talones y la vio detrás de él.
Su mamá estaba ahí, con Chase a su lado.
-Mamá, el señor Guapo dijo que puedo ir con él hoy. ¿Es verdad?
La mirada de Althea se suavizó al posarse en Josh, pero la calidez se esfumó en cuanto sus ojos se cruzaron con los de Daven. Habló con friaidad, firme e inquebrantable.
-Lo voy a permitir, pero con una condición. Beni se queda al lado de Josh en todo momento. No te atrevas a cruzar esa línea, Daven.
Daven apretó la mandíbula.
-Althea, yo puedo cuidar a Josh. ¿Por qué...?
-No es negociación.-Su tono cortó el aire, frío e inquebrantable-. Si no puedes aceptarlo, cancelamos esto.
La mirada ansiosa de Josh saltó entre los dos.
-Mami...
-¿No es cierto que hay alguien mucho más capacitado para mantener a Josh seguro, señor Callister? -intervino Chase con calma, sus palabras de autoridad serena-. No es que no confiemos en usted. Pero no podemos darnos el lujo de ser descuidados hasta que la situación esté bajo control.
Daven cerró los puños antes de darse cuenta. El tipo tenía razón, y aun así le escoció tragárselo.
Pero por Josh, se obligó a ceder y bajó la voz a un tono más mesurado.
-Está bien. Acepto. Si puedo estar con Josh.
Althea desvió la mirada hacia Arven, que estaba un paso detrás de Daven.
-Por supuesto. ¿Cuándo más tendría la oportunidad de robarme a la mamá de Josh?
-No me gusta cómo lo dices -murmuró Althea con un puchero, y se cruzó de brazos.
Chase se inclinó más y le bajó la voz a un medio susurro.
-Pero no me mientas, Althea. Tú también necesitas esto, ¿no? Un poco de tiempo solo para nosotros.
El calor le subió a Althea por las mejillas. Quiso discutir, pero no le salieron las palabras. Tenía razón, y él lo sabía. Chase siempre encontraba la manera de desmontar sus defensas.
-¿Y exactamentea dónde me vas a llevar hoy? - preguntó al fin.
-Eso es un secreto. -Chase sonrió con un aire misterioso y burlón-. Pero de algo estoy seguro:
no es la oficina. Yo no soy Daven.
Althea suspiró, aunque la comisura de sus labios la traicionó con una curvatura casi imperceptible.
-Está bien, mi querido señor Miller. Llévame a donde creas que la voy a pasar bien.
-Con mucho gusto -rio Chase.
Mientras tanto, al otro lado de la calle, un auto negro estaba estacionado junto a la acera. La ventanilla delantera estaba entreabierta, lo suficiente para revelar un par de ojos que observaban con atención. El observador siguió con la mirada a Daven mientras salía del hotel con la pequeña mano de Josh firme entre la suya. El niño iba todo sonrisas, sin sospechar que acababa de convertirse en el blanco de alguien más.
Dentro del auto, el observador levantó un teléfono y escribió un mensaje rápido.
"Objetivo con Daven Callister. El niño salió del hotel. En espera de instrucciones".

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...