Capítulo 246 -Llegamos, señor Daven -anunció Andy al estacionar el auto frente al vestíbulo del edificio.
Bajó rápido y abrió la puerta para el señorito.
En cuanto la puerta se abrió, Josh parpadeó sorprendido y enseguida sonrió de oreja a oreja.
-Gracias, señor chofer.
Andy asintió con cortesía.
-Me llamo Andy, señorito Josh.
-Ah. Entendido, me voy a acordar. -Josh saltó del auto y esperó a Daven con impaciencia-.
¿Esta es tu oficina, señor Guapо?
-Sí -respondió Daven con soltura-. ¿Qué te parece?
-¡Increíble! El tío Chris me contó una vez de un edificio azul en Solaviz. Dijo que ese es del abuelito.
-¿Y quién es el abuelito?
-El papá de papi Chase -contestó Josh con toda naturalidad, como si fuera lo más obvio del mundo -. Puedo ir a visitarlo si hay algo importante con el tío Chris o con papi. Pero el abuelito casi nunca está en la oficina. Anda ocupado cuidando a Leo y a Nyu.
Era evidente que Josh pasaba mucho tiempo con la familia Miller. Daven sabía que no debería sorprenderle; Josh siempre fue cercano a Chase.
Aun así, aceptarlo no era fácil.
No. No podía permitirse pensar así. El simple hecho de poder pasar tiempo con Josh ya era un regalo.
-¿Quieres conocer mi oficina? -preguntó Daven.
-¿En serio puedo? -Josh abrió mucho los ojos, indeciso.
-Claro. ¿Por qué no?
-Es que... ¿y si te molesto? -Josh se balanceó sobre sus pies, dividido entre la buena educación y su curiosidad evidente.
¿Cuándo iba a tener otra oportunidad de ver la oficina del hombre que tanto admiraba? ¿Cómo sería? ¿Tendría una trituradora de papel genial?
¿Una silla giratoria? ¿O quizás un piso alto con vista a toda la ciudad?
-No me molesta -le aseguró Daven con una sonrisa cálida-. Vamos. Sé que te mueres de curiosidad. -Le extendió la mano, esperando en silencio que ei niño no la rechazara.
La cara de Josh se iluminó. Sin dudarlo, apretó la mano grande de Daven con fuerza, sin pensárselo dos veces.
-¡Vamos! Ya quiero ver la oficina del señor Guapо.
A Daven se le encogió el pecho de ternura al sentir esa mano pequeña en la suya. Si tan solo ese vínculo pudiera durar para siempre. Pero él lo sabía bien. Había límites que no podía cruzar, no a la ligera, no sin consecuencias. Por eso, mientras tuviera la oportunidad, iba a aprovechar cada momento.
-¿Un amigo como tú?
-Ajá. Un niño como yo.
Daven se detuvo un instante. Sintió una punzada de dolor. "No, Josh... eres el único. Debiste haber estado conmigo desde siempre".
Pero en cambio forzó una sonrisa y se inclinó un poco.
-Nunca. Eres el primero.
La cara de Josh se iluminó, orgulloso.
-¿Entonces soy tu primer amigo de oficina?
-Supongo que sí.
-¡Ah! ¿Sabías? Ayer fui a Playa Blanca con mami y con papi Chase. Me fui a bucear con papi, me enseñó los arrecifes de coral, los peces payaso, y después nos asoleamos en la arena. Papi Chase también me enseñó a volar un papalote. Pero el viento estaba muy fuerte y se rompió, ¡y mami se reía mientras yo estaba furioso!
Daven mantuvo la expresión serena y escuchó con atención. Pero por dentro, los celos lo carcomían, afilados y despiadados. "Ese debí haber sido yo.
Yo debí haberte llevado a la playa, mostrarte lo hermoso del mar, estar a tu lado mientras te reías bajo el sol. Yo debí haber sido el que escuchara la risa de Althea, parado ahí con los dos".
-¿Te... te gustaría que algún día yo te llevara de viaje? -Las palabras se le escaparon casi en un susurro, con un tono de arrepentimiento. ¿Por qué fue tan descuidado?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...