Capítulo 296 Aethelis. Un mes después del regreso de Josh y Althea a Solaviz.
-Señor Daven -llamó Arven mientras tocaba la puerta del despacho.
Daven levantó la cabeza. Tenía los ojos apagados y cansados detrás de una pila de documentos intactos.
-Pasa, Arven -su voz sonó plana, agotada.
El aire en la habitación pesaba, espeso por esa clase de silencio que le quita el calor a todo lo que toca.
Aun así, no podía darse el lujo de parar. Seguía siendo el director ejecutivo del Grupo Callister, el hombre del que dependían incontables personas.
Y el trabajo, frío, mecánico, interminable, era el único escape que le quedaba.
Arven se acercó con una carpeta marrón y un elegante sobre blanco.
-Aquí están los reportes de inversión de la sucursal en el extranjero, y... -colocó el sobre con
cuidado sobre el escritorio-. Una invitación, señor. Del señor Chase Miller y la señorita Althea Grayson.
La habitación pareció congelarse.
Daven se quedó mirando el sobre en silencio.
Papel blanco con un ribete dorado en relieve. Su nombre escrito con esmero en la esquina inferior:
Señor Daven Callister.
Al solo ver su nombre impreso ahí, se le detuvo el corazón.
-El señor Miller la entregó en persona -continuó Arven en tono quedo, consciente del terreno delicado que pisaba-. Dijo que era por respeto, por la sociedad de negocios y... por la buena relación de todos estos años.
-¿Una buena relación, eh? -Daven se reclinó en la silla, con la mirada fija en el sobre que no se atrevía a abrir-. Curioso. Me pregunto de dónde salió la parte buena.
Arven no dijo nada. Sabía que Daven no esperaba respuesta.
Después de unos largos segundos, Daven por fin tomó la invitación. Le temblaron un poco los dedos
al abrir el sobre y desplegar la tarjeta gruesa que había dentro.
Chase Miller & Althea Grayson.
Los nombres estaban escritos con letras doradas.
-No me invitaron por el pasado. Es por negocios, por cortesía. No voy a faltarle el respeto a eso solo porque mi corazón no esté listo.
Volvió a instalarse el silencio. Daven se reclinó con los ojos fijos en el techo, como si buscara algo que había perdido hacía mucho.
-Lo gracioso -dijo en voz baja, casi para sí mismo-es que durante un tiempo en serio pensé en intentar recuperarla. Egoísta, ¿no? Pero al final, sé que solo los lastimaría a los dos. Ya lastimé a Althea bastante.
лрS 00z Arven lo miró con silenciosa compasión.
-Tal vez sea momento de hacer las paces con esto, señor.
Daven asintió apenas.
-Tal vez.
La quietud del cuarto se rompió con la vibración repentina del teléfono. El nombre en la pantalla lo hizo dudar antes de contestar.
-¿Mamá?
Una voz suave y vacilante salió por el altavoz.
-Daven... ya recibiste la invitación, ¿no?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...