Capítulo 297 -Sí -respondió en voz baja-.Arven acaba de entregármela.
Hubo un silencio prolongado al otro lado de la línea, seguido de un suspiro largo y cansado.
-Sé que esto debe ser difícil para ti.
Daven bajó la mirada hacia la invitación que tenía en la mano y una sonrisa amarga le tiró de los labios.
-¿Difícil? Se siente... como recibir un acta de defunción de mi pasado, mamá.
-No digas eso -murmuró Kate, con un tono suave pero lleno de remordimiento-. Lo lamento desde hace tanto tiempo, Daven. Si tan solo no me hubiera entrometido entonces, tal vez ustedes dos seguirían juntos.
Apretó la mandíbula.
-Si tan solo no hubieras pensado que Althea no era digna de ser una Callister -dijo despacio, con cada palabra teñida de un dolor contenido-. Tal vez no los habría perdido a los dos... a ella y a mi hijo.
Kate dejó escapar un sollozo suave.
-Lo sé. Yo...
-Pero no te culpo del todo -la interrumpió Daven, ya con la voz más serena-. No podías haber sabido que terminaría así. Yo fui quien tomó esas decisiones, mamá. Cada decisión sobre Althea...fue mía.
Al otro lado, Kate guardó silencio, aunque el sonido de su llanto contenido todavía se filtraba por la línea.
-Lo único que podemos hacer ahora es vivir con las consecuencias -dijo Daven con una risa hueca -. La vida no se detiene, ¿no? Su boda, su nueva vida juntos... Josh creciendo con cada día que pasa:
todo sigue avanzando, con nosotros o sin nosotros.
-Tienes razón -susurró Kate-. Por eso mi arrepentimiento nunca termina. Si tan solo en ese entonces...
-No podemos volver atrás el tiempo -la interrumpió con suavidad-. No lo pongas todo sobre tus hombros, mamá. Solo necesitaba decirlo en voz alta.
-Lo sé -dijo Kate en voz baja. Había visto a su hijo destrozado antes, pero nunca así-. Daven...
Josh te quiere, ¿no? ¿Te dice señor Guapo?
Su voz era casi un susurro, pero bastó para arrancarle una sonrisa tentue.
Solo sus respiraciones quedas llenaron el espacio entre una madre y un hijo unidos por el mismo arrepentimiento.
Cuando por fin terminó la llamada, Daven permaneció sentado ante su escritorio. La luz de la tarde entraba por la ventana y arrancaba destellos al borde dorado de la invitación.
-Arven -dijo en voz baja, casi un susurro-.
Prepara un regalo para ellos. Algo significativo, pero no extravagante. Algo que puedan recordar... sin culpa.
-Sí, señor -respondió Arven con voz baja, los ojos cargados de una compasión que no se atrevió a expresar.
Daven asintió apenas y se volvió hacia la ventana, observando cómo el cielo de Aethelis se iba tiñendo de tonos anaranjados. Una sonrisa frágil le cruzó la cara.
-Espero que seas feliz, Althea -murmuró, con la
voz temblorosa por una sinceridad callada-. Esta vez no me interpondré en tu felicidad.
Y en un rincón de la habitación, la invitación blanca seguía abierta: testigo silencioso de un amor que llegó demasiado tarde y que solo podía sobrevivir en las plegarias.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...