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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 298

Capítulo 298

-Todavía no puedo creer que de verdad haya venido a tu boda. No estabas borracha cuando los invitaste, ¿o sí? -preguntó Lydia con tono seco, la incredulidad pintada en la cara. Aún no lograba asimilar lo que acababa de pasar.

¿Daven y... su familia? ¿Kate Callister y sus dos hijas? Por Dios. ¿En qué demonios estaba pensando Althea?

Incluso después de escuchar todos los detalles de lo que sucedió mientras estuvo inconsciente, los hechos en Aethelis, el accidente con Josh y la decisión de dejar que Chase invitara a los Callister, a Lydia le resultaba imposible aceptarlo. ¿Cómo pudo perdonarlos Althea con tanta facilidad?

Althea solo suspiró. Había anticipado la reacción de Lydia mucho antes de empezar a explicarle todo.

-Es que ya no quiero seguir cargando con el peso del pasado, Lydia -dijo en voz baja.

-Disculpe, ¿podría levantar un poco el mentón? - pidió la maquillista con suavidad.

-Ah, perdón. -Althea sonrió.

-Casi terminamos -dijo la mujer mientras hacía un último ajuste, los ojos satisfechos-. Se ve espectacular, señora Grayson.

-Me adula demasiado, señorita Selena -rio Althea.

-No, lo digo en serio. ¿Verdad, señorita Lydia?

-Tiene razón. -Lydia giró despacio su silla de ruedas hacia el espejo-. Eres... la novia más hermosa del año a mis ojos.

Althea puso los ojos en blanco con fingido fastidio.

-Ya quiero verte a ti con tiara y ramo en mano, nerviosa, esperando tu turno para caminar al altar.

Lydia suspiró.

-No tengo intención de casarme.

-Todavía.

-Nuncа.

-Es solo que aún no has conocido al hombre capaz

de sacudir tus principios ridículos, Lydia.

-Espero sinceramente no conocerlo jamás — respondió Lydia con ligereza.

-Ah, ¿es hora de la pequeña discusión amistosa entre mejores amigas?

La voz familiar hizo que ambas voltearan la cabeza.

De pie en la puerta había una mujer elegante, de mirada cálida y sonrisa serena, los ojos se posaron enseguida en Althea.

-Vaya. Mi nuera se ve radiante.

-Estás exagerando -dijo Althea enseguida, sonrojándose.

-¿Exagerando? ¿Cuándo he exagerado yo? - bromeó Riana, acercándose y mirándola de pies a cabeza-. Solo digo la verdad. Chase es un hombre muy afortunado por casarse con alguien tan hermosa y bondadosa como tú.

Lydia soltó un pequeño bufido, intentando aligerar el ambiente.

-Si sigue elogiándola así, va a olvidar que aún tiene que caminar al altar.

Riana rio y luego se volvió hacia Lydia.

-Tú debes ser Lydia. Chase me ha hablado mucho de ti.

-Ay, espero que no me haya pintado como alguien demasiado fiera -respondió Lydia con cierta torpeza.

-Todo lo contrario -dijo Riana con dulzura-. Me dijo que sin una amiga como tú, Althea no habría llegado tan lejos. Y Josh habla de ti todo el tiempo.

Solo me hubiera gustado que nos conociéramos antes.

-Tiene razón -dijo Lydia con una sonrisa genuina -. Pero me alegra que por fin lo hayamos hecho, sobre todo en un día tan feliz.

La sonrisa de Riana se ensanchó, cálida y sincera.

La maquillista se enderezó y dejó los pinceles con un suspiro de satisfacción.

-Listo, señora Grayson. Se ve impresionante.

Althea giró hacia el espejo. El vestido que envolvía su cuerpo no era solo un vestido: se sentía como una historia cosida con dolor y esperanza. El corte de hombros descubiertos enmarcaba sus hombros gráciles, mientras un encaje delicado trazaba su

silueta sin excesos. El satén marfil caía hasta el suelo y reflejaba la luz en suaves destellos dorados con cada movimiento sutil.

En el reflejo, Althea no vio solo a una novia, sino a una mujer que por fin había aprendido a sanar.

-Qué hermosa -susurró Lydia-. Creo que se me olvidó cómo respirar.

Althea rio.

-Tú fuiste la que me dijo que no llorara, y ya tienes la voz quebrada.

-No estoy llorando -respondió Lydia enseguida, aunque los ojos ya le brillaban.

Riana se acercó y encontró la mirada de Althea en el reflejo del espejo.

-Antes veía a Chase trabajar hasta tarde en la noche, sin hablar nunca del futuro. Pero después de conocerte, algo cambió. Empezó... a vivir de verdad.

que su sonrisa: una sonrisa llena de gratitud y amor.

Cuando Althea llegó hasta él, Chase le tendió la mano.

-Hiciste que todos aquí olvidaran cómo respirar, mi amor.

Ella le devolvió la sonrisa.

-¿Todos? ¿También tú?

-Sobre todo yo.

Una risa recorrió a los invitados. Riana se cubrió la boca, ocultando una sonrisa emocionada.

La ceremonia continuó en un silencio reverente. La voz del pastor era tranquila y cálida.

-El amor es paciencia y perdón. El amor verdadero no exige: abraza.

Las palabras se asentaron en el corazón de Althea como una plegaria. Miró los ojos de Chase y, en ellos, vio su futuro.

Cuando el pastor finalmente dijo: "Puede besar a la novia", Chase respiró hondo, contemplando a Althea como si el tiempo mismo se hubiera

detenido. Le tomó la mejilla con ternura y la besó:

un beso suave, cálido y prometedor.

-¿Me permites? -murmuró después.

Althea puso los ojos en blanco con exasperación.

-¿En serio me lo preguntas ahora?

-Solo busco el permiso de mi hermosa esposa.

-jAy! -Althea chasqueó la lengua con picardía-.

Solo hazlo. Tampoco es que suelas esperar mi permiso.

-¡Mamá, papá!

La voz repentina los hizo voltear a ambos. Josh estaba de pie junto al pastel de bodas, cerca del altar, con los brazos cruzados y un ceño formándose en su carita.

-¿Cuánto más tengo que esperar aquí? ¿Ya terminaron? -Señaló el pastel con impaciencia-.

¡Porque ya quiero, en serio, ya quiero probarlo!

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