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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 300

Capítulo 300

-¿En serio? Entonces...¿ahora tengo dos papás?

A Althea le ardieron los ojos mientras intentaba devolverle la sonrisa.

-Sí, mi vida. -Lo atrajo entre sus brazos y lo abrazó con fuerza. Las lágrimas le brotaron sin freno y empaparon el hombrito del niño-.

Lamento muchísimo haberte ocultado esto, Josh.

-Entonces... ¿el señor Guapo es de verdad mi papá?

-Sí -susurró otra vez, con la culpa apretándole el pecho.

Josh ladeó un poco la cabeza, pensando con esfuerzo.

-¿Y la tía Karina y la tía Felicia... son mis tías de verdad? ¿No solo amigas de mami?

-Sí, Josh. Tienes razón. Son tus tías de verdad... las hermanas de tu papá.

Por un momento, ninguno de los dos dijo nada. Josh solo la miró, procesando todo lo que le había dicho.

La calma de Josh le encogió el corazón a Althea todavía más.

Entonces Chase intervino con suavidad, en un tono cálido.

-Tu mamá nunca quiso ocultártelo, Josh. Pero, si quieres, te explico todo cuando termine la fiesta.

Josh negó con la cabeza, sonriendo.

-No hace falta, papi. No sé por qué, pero... creo que en el fondo ya sabía que él era mi papá. -Bajó la voz, con una sinceridad infantil-. Y tú también eres mi papá. El mejor papá del mundo.

Se separó del abrazo de Althea y le sonrió.

-No llores, mami. Seguro que tenías tus razones para no decírmelo antes.

Estiró la mano y le secó las lágrimas con sus deditos.

-No te disculpes. Ya me diste los mejores papás que podía pedir.

Después se volvió hacia Chase, con la sonrisa luminosa y agradecida.

-Gracias por ser mi papá.

A Chase le brillaron los ojos. Le revolvió el cabello a Josh con dulzura, con la voz quebrada por la emoción.

-Siempre, amiguito.

Josh volvió a alzar la mirada, dudoso pero esperanzado.

-¿Puedo... puedo decirle "papá" al señor Guapo?

-Claro que sí.

Sin decir una palabra más, Josh giró sobre sus talones y cruzó la sala corriendo; sus pasitos resonaban en el piso.

un padre, una madre y su hijo, reencontrándose por fin.

Desde el otro extremo de la sala, Riana Miller observaba con un cariño silencioso. Le puso una mano en el hombro a Chase.

-¿Sabes? A veces la felicidad no llega porque la vida sea perfecta... llega cuando por fin tenemos el valor de ser honestos.

Una sonrisa tenue cruzó los labios de Chase.

-Lo sé, mamá.

En medio de la animada celebración, Daven se agachó y le secó las lágrimas a Josh.

-¿Qué tal si vamos por un helado antes de irte a dormir esta noche?

La risa de Josh sonó luminosa.

-¡Sí! Pero įpapi también tiene que venir!

Daven miró a Althea, que le devolvió la sonrisa, y luego a Chase, que le dirigió un pequeño asentimiento de complicidad. Por primera vez, los tres ya no estaban divididos por el pasado...

...sino unidos por una verdad simple e inquebrantable:

El amor.

El mismo amor sin límites que los tres compartían por Josh.

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