GABRIELLE
Con esa idea comencé a girarme sobre su cuerpo con un poco de torpeza, para quedar frente a frente.
— Gabrielle — murmuró mi nombre mientras agarraba mi cintura y me ayudaba a sentarme sobre sus muslos, ambos sentados sobre la cama.
Su miembro semierecto rozaba contra mis nalgas, pero pronto me encargaría de ponérselo bien duro.
— ¿Será que puedo tomar otro adelanto? Necesito más fuerza para complacerte — pasé mis manos por detrás de su cuello, pegando mis senos a su pecho, acariciando su nuca, aspirando el aroma tan dulce de sus feromonas, mis caninos de vampira picando insoportablemente.
— Sabes que no tienes que pedirme permiso — suspiró apresando mis caderas, pegándome más a su cuerpo dominante —, puedes tomar lo que desees de mí, siempre ha sido tuyo, para tu placer…
— Para nuestro placer, mi macho, la Diosa te dio una mate tan problemática, solo puedo pagarte mis errores con mi cuerpo, yo deseo que me tomes, Quinn, desde que te conocí te anhelo, solo que soy una tonta cabezona.
Lo sentí estremecerse ante mis insinuaciones y acomodé su erección ya bien dura bajo mi sexo.
— Mmm, un mate tan sensual y comprensivo, con sabor a mi postre favorito, con un falo tan poderoso y de rápida reacción, creo que fuiste mi regalo perfecto por inmolarme.
— Aún estoy molesto…
— Lo sé, cariño, por eso voy a suplicar mucho mientras me montas…
Acerqué mi boca y comencé a probar, a lamer, a seguir mis instintos, donde mis oídos escuchaban la frenética vena que latía e impulsaba su fuerte corazón.
De la garganta de Quinn se escapaban gruñidos bajos excitados, sus manos me agarraban con fuerza, prendiendo fuego en todo mi cuerpo.
Expuso entonces su cuello para mí, dándome su vida, mostrándome la parte más débil y mi alma se derretía, intentando expresarle todos mis sentimientos a través de nuestro débil vínculo.
“No es solo físico, amor, es algo mucho más complejo, cada cuidado, cada caricia, cada gesto que me diste cuando estaba herida, lo llevo en mi corazón.”
— Bebé, no aguanto más, Quinn, por favor detenme, si te lastimo detenme… — apenas pude advertirle en un susurro; esta no era la ceremonia de unión, aun así, el llamado de su sangre nublaba mi mente y activaba todos mis sentidos depredadores.
Lamí su pulso eróticamente, mis garras de vampiras hundiéndose en sus hombros, mi centro palpitando excitado contra su eje, abrí mi boca y hundí mis caninos en su vena.
El líquido caliente y repleto de poder se vertió en mis papilas y rodó por mi lengua hasta mi garganta que tragaba sin parar.
La energía vital de mi mate era lo más delicioso y adictivo para mí, me volvía frenética y cachonda.
— Quinn, Sshhh qué rico bebé, ahahh tan grande, Mmmm me encantas mi lycan, mi hombre…
El cuarto volvió a llenarse de nuestros gemidos excitados y esta vez más frenéticos, la cama traqueaba mientras lo cabalgaba, hundiendo mis garras en su pecho, marcándolo como mío, montándolo vigorosamente hasta apuñalar mi cérvix y mi punto dulce, una y otra vez.
Sudaba y gemía sobre su cuerpo como una cualquiera pidiéndola a gritos.
Quinn se incorporó apretando mis nalgas, sosteniéndolas mientras rebotaban salvajemente, embistiendo desde abajo, cogiéndome bestial y delicioso a la vez que sus caninos mordisqueaban mis senos.
Nuestras bocas volvieron a enredarse en besos candentes y asfixiantes, mis colmillos bajaron nuevamente a su cuello y mientras mi feminidad era complacida, mi sed de sangre también.
Tragué una y otra vez, bebí de él en medio del frenesí, me olvidé de todo, solo deseaba que ese hombre fuera parte de mí, fundirlo con mi cuerpo, no medía que podía estarle haciendo daño, debilitándolo hasta llevarlo a su muerte.
Por un momento mi consciencia se nubló por completo, memorias reprimidas del cadáver de un hombre entre mis manos, intentando revivirlo, manchada con su sangre, el placer siendo consumido por el terror y el pánico.
— ¡¡No te atrevas a pensar en otro macho en mi presencia, eres mía Gabrielle, SOLO MÍA!! — un rugido lycan me sacó del abismo.
Mi cuerpo entero siendo girado sobre la cama, mi cabeza dio vueltas como embriagada y me vi siendo acostada, de frente al colchón.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...