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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 153

QUINN

Las gotas de sudor me corrían por la espalda, surcando todos mis músculos tensos, mi cuerpo entero estremeciéndose de placer.

Un gruñido ronco se escapó de mi garganta.

Mis caderas parecían tener vida propia mientras embestía hacia arriba, dentro de esa caliente boca que me chupaba y lamía, enroscando su lengua en el glande de mi polla y tragando todo el abundante presemen que escapaba de mi uretra sin cesar.

Sus grandes y sensuales tetas envolvían la base de mi miembro y mis testículos, mientras ella los juntaba en el medio con sus manos, dándome un masaje extra que me estaba llevando a los límites del placer.

— Gabrielle — gemí con voz animal, perdiendo el control, mi parte lycan tomando el control.

La deseaba tanto, la había anhelado tanto…

— Quiero más, deseo más…

Mis pensamientos salieron impulsados por mis oscuros y lujuriosos deseos.

La tomé por los hombros y la hice incorporarse, acostarse sobre mí en la cama, yo también necesitaba degustarla.

*****

GABRIELLE

Me vi siendo controlada y dominada; ese hombre hacía con mi cuerpo lo que quería y yo solo podía dejarlo, deseaba dejarlo.

En la cama siempre fui dominante, pero debo admitir que esta experiencia de depender de él, de que juegue con mis sentidos, me está enloqueciendo.

— Mucho mejor — murmuró con esa voz que me tenía al borde del orgasmo, sus instintos animales hablando a través de él.

Me había colocado sobre su cuerpo y por la posición, supe que yo también recibiría mi cuota de deliciosas lamidas.

El olor intenso, almizclado y masculino me guio de nuevo hasta su duro miembro.

Mi mano acarició su abdomen tonificado, mis uñas delimitaron las venas hinchadas de la masculinidad de mi macho.

Diosa, ¿cómo puede haber algo tan perfecto y delicioso con sabor a manzana y miel?

Lo tomé de la base apretándolo, parándolo para mí y comencé a pasar mi lengua alrededor de toda la cabeza en forma de hongo, saboreando intoxicada la fuerte y viscosa esencia de Quinn.

Abrí mis labios y lo chupé gimiendo de placer, comiéndomelo hasta donde pude tragarlo, respirando pesado por la nariz, una y otra vez dándole placer, mis caninos rozándolo peligrosamente.

Con el primer chorro caliente sobre mi lengua, mi propia lujuria llegó a su máximo.

Tragué golosa todo lo que me ofrecía; no mentía cuando decía que su semen también contenía su fuerza vital, su virilidad.

Quinn me chupó también deliciosamente, a fondo, mis piernas temblaban de placer, mi cuerpo se sentía vivo como hace mucho tiempo, yo creo que como nunca.

Si esto solo fue un juego, no puedo esperar a tenerlo por completo adentro de mí, follándome como un salvaje lycan.

— Nena, ¿estás bien? — su voz ronca y sensual se vertió en mis oídos, me encantaba este hombre, me traía enloquecida, no sé cómo me pude resistir tanto a estos placeres.

— No, necesito esforzarme más para tomar tu líquido vital, aunque admito que la muestra inicial estuvo… picante.

Me incorporé sentándome descaradamente sobre su abdomen, restregando toda mi vulva en su sudada piel, relamiendo mis hinchados labios, mi garganta un poco adolorida de sus embestidas, pero valió totalmente la pena.

Me lo imaginaba desnudo y agitado debajo de mí, mirando mis nalgas y mi cabello negro cayendo por mi espalda blanca, con esos ojos dorados sexis.

Un sentimiento de pesar por no ser lo suficientemente bonita pasó por mi mente, pero lo hundí rápidamente.

No era de las que se autocompadecía y ahora mismo, lo único que quiero es que me den tan duro, que se me olvide hasta cómo respirar.

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