Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 484

EN EL NUEVO MUNDO…

LYRA

Mi padre siempre nos dijo que no jugáramos con la magia, que era traicionera e impredecible, pero mis hermanos y yo nos creímos intocables.

Descendientes de poderosos lycans y Selenias; de Umbros, una criatura creada desde el más profundo odio: nunca tuvimos miedo a las consecuencias… hasta ahora.

Mi nombre es Lyra, soy una Alfa pura con magia negra corriendo por mis venas. Caí en un vórtice de energía y fui separada de mis hermanos y familia.

Abrí los ojos en medio de una selva primitiva y me rescató un hombre lobo salvaje, gruñón y nada educado.

Aunque parezca broma después de una presentación tan solemne, ahora mismo ese salvaje me lleva cargada sobre su hombro, atravesando la arboleda sin nada de delicadeza y casi besándole el trasero.

—Oye, me duele el estómago, por favor, necesito bajar, ya me encuentro mejor… ¡¿acaso me estás escuchand…?!

¡BAM!

—¡Aaah! —di un gritito de susto al arrojarse desde una colina con brusquedad y luego comenzar a correr, ¡conmigo a cuestas!

—¡¿Pero qué te pasa, brut…?! —un rugido detrás de él me hizo alzar la mirada en medio de la carrera.

Abrí los ojos con terror al ver una cabeza llena de púas y escamas emerger desde los arbustos.

—¡Aaahhh, corre más rápido, más rápido! —empecé a ordenarle, viendo el peligro avanzar en la retaguardia.

El bicho, parecido a un enorme lagarto, dio un rugido ensordecedor. El aliento fétido me abofeteó el rostro.

¡Estaba acercándose demasiado!

—¡Vas muy lento, muy lento! —comencé a palmearle las nalgas, que era lo que tenía a mi alcance, como si fuese mi corcel.

El chapoteo del agua pronto llegó a mis oídos; se escuchaba una corriente vigorosa en las cercanías.

Pensé que atravesando el río estaríamos a salvo, pero esa cosa dio un salto y juro que creí perder la cabeza.

En un segundo, mi cuerpo magullado fue tirado a un lado y caí pesadamente sobre unos arbustos.

—Auch —me logré incorporar, alerta, para ver la escena frente a mis ojos.

Ese poderoso guerrero se quitó la falda de cuero. Su cuerpo de dos metros avanzó sin miedo hacia el enorme depredador. ¡Era incluso más grande que el primero que me atacó cuando llegué!

Cambió en el aire con un rugido poderoso y los poros se dilataron para dar lugar al tupido pelaje platino de un lobo gigantesco.

Comenzaron a luchar, con mordiscos afilados y zarpazos letales.

La bestia retrocedió por el empuje del lobo lleno de ira. Mis ojos asombrados seguían todos sus movimientos, era hermoso, vibrante, nunca había visto a un ejemplar así.

“Por la Diosa, ¡ese machote es mío!” De repente, una voz entusiasmada se escuchó dentro de mi mente.

“¿Aztoria? ¡Aztoria, regresaste!” le grité a mi loba con evidente emoción “Espera… ¿cómo que «mi macho»?”

Iba a cuestionarla, pero un estruendo que sacudió la jungla me devolvió a la pelea.

El enorme depredador había caído muerto sobre los guijarros del río. La sangre se filtraba por las piedras, pero no solo la suya.

Vi al indomable lobo separarse de la presa. Había salido victorioso; sin embargo, las cosas no pintaban bien.

Se giró a un lado, dando pasos temblorosos. Su hermoso pelaje platinado, como las estrellas, comenzó a mancharse de negro. Una bruma lo rodeaba formando runas a su alrededor.

Me levanté ignorando el dolor que atravesaba mi pierna. Con mi loba presente, las cosas irían a mejor.

Comencé a acercarme hasta él, que se arqueaba y hacía sonidos asfixiantes.

“¡Le sucede algo a mi macho, esas son runas maldit4s!” Mi loba me rugió. Veía las letras que circulaban cada vez más rápido alrededor de su cuerpo.

De un momento a otro, vomitó una bocanada de sangre putrefacta sobre el suelo.

—¡Espera, no luches más! —me abalancé hacia él, con miedo de que siguiera forzándose. ¡La magia negra solo le haría más daño!

Antes siquiera de tocarlo, se giró hacia mí con los caninos afuera, gruñéndome fríamente, lleno de amenazas.

Di un paso atrás con precaución.

—Solo quiero ayudarte… —le expliqué, pero seguía rugiéndome, el morro contraído con una rabia extrema. Por entre los dientes, la sangre negra escurría.

“¡Aztoria, llámalo! ¿Es nuestro mate o no?” le gritaba confundida, mis pasos retrocediendo. Sentía su aura asesina.

“¡El vínculo está cerrado de su lado! Yo lo siento, pero él no parece reconocerme.”

“¡Cambiemos de forma!”

“¡No puedo, aún estoy débil por protegerte del portal!”

“¡Maldit4 sea contigo!” Yo, una fina señorita teniendo que gritar tacos en una situación tan al límite.

Cuando pensé en correr sin nada de glamour por el medio de la jungla, ese lobito volvió a vomitar, con espasmos de dolor, hasta que colapsó en el suelo.

TOMO III. OSCURA PERDICIÓN 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación