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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 551

LAVINIA

Me encontraba confundida, furiosa y asombrada.

Pensando en todo lo que habíamos hecho, ¡¿qué le había enseñado el durazno a Laziel desde el primer día?!

¡Maldit4 sea!

Me le abalancé sacando los colmillos.

No había luchado nunca como una loba, pero sí los había visto enfrentarse muchas veces.

Las patas se enredaron un poco y me fui de morro, pero fui empujada de vuelta por una suave cabeza mullida.

Mis ojos los miraron con desafío, a los suyos resplandecientes, que parecían hasta burlones.

Saqué los colmillos y fui a mordisquearlo en una oreja, pero Laziel se movió con agilidad y gracia.

¡Hasta para hacer de lobo era superior!

Lo perseguí por la arena y, a punto de morder su cola, se reviró saltándome encima.

Mi mundo giró y me vi rodando por el suelo.

A nuestro alrededor se movía una capa oscura de bruma que no dejaba ver a los espectadores.

El peso de un cuerpo más robusto me arrinconó, sometiéndome bajo él.

Subí las fauces desenfundando los caninos.

¿Cómo se atrevió este niñato a verme la cara todo este tiempo?

Diosa bendita, imaginar todo lo que hicimos… ¡cómo le chupé la p0lla!

“¡LAZIEL!” Rugí en su mente, pero no me respondió.

Subí a morderle el cuello y él se precipitó hacia mi morro con un aura amenazante.

A esta distancia me arrancaría un trozo, así que retrocedí con rapidez, intentando liberarme, luchar, pero estaba acostado sobre mi vientre y no podía moverme.

Cerré los ojos y ladeé la cabeza protegiendo el cuello, pero entonces…

Algo suave y húmedo cayó sobre mi sensible nariz y continuó pasándose por mi hocico.

La enorme cabeza de lobo se metió en el cuello de esta transformación animal y comenzó a olfatearme, a lamerme con suavidad.

Me quedé rígida ante el cambio de duro a suave, a mimos que parecían cariñosos.

Mi corazón se saltó un latido, petrificada, con mi mente procesando todo lo que estaba sucediendo.

Recordando lo que Laziel me ha hecho, sus jadeos, su expresión de placer intenso, sus manos y besos sobre mi piel.

Desapareció con la barrera mágica y fue como si de nuevo el mundo se reiniciara.

El velo más allá se movió y la silueta de un hombre volvió a sentarse en el trono.

Murmullos se escuchaban entre las gradas, hasta que la voz de un sacerdote resonó:

—¡Su majestad se ha declarado perdedor! —exclamaciones de asombro se escucharon detrás de ese comunicado.

—La señorita Rosemarie es la ganadora del torneo y, por lo tanto, es la invitada especial del Rey Lobo al baile de máscaras de esta noche.

Mis oídos escuchaban y mis ojos cafés no podían dejar de observar el trono.

—Además, puede hacerle una petición especial a su majestad durante el baile —agregó por último.

—¡A disfrutar todos del Festival Real!

Los gritos se escucharon proveniente de la manada, ellos ahora tendrían sus actividades fuera de las murallas del castillo.

La sombra detrás del velo se disipó y yo bajé finalmente de la arena con más dudas que respuestas.

Mi transformación de loba se mantuvo hasta que llegué a los vestidores de mujeres y pude ponerme la ropa.

Fue raro y emocionante experimentar cómo se sentían los hombres lobos.

Mientras me vestía en silencio, escuché unas voces bajas y cargadas de veneno, al otro lado de la pared.

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