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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 561

NARRADORA

—Toma aire por la nariz, amor… lento, preciosa… así… —le dio un respiro, y antes de que Nana volviera a ponerse la coraza, la besó de nuevo.

Su cuerpo más alto la arrinconó en la oscuridad del alero.

Con la música de fondo y las risas a lo lejos, ellos se acariciaban y besaban lentamente, rodeados de sonidos eróticos.

El corazón de Nana estaba a punto de salirse de su pecho.

—Mmmm… sshhh… — siseó vibrando con el cosquilleo en su vientre y entre sus piernas.

Todo parecía perfecto, pero de repente el beso aumentó de intensidad y las manos del macho bajaron a apretar sus nalgas con lujuria.

La dura y fiera erección se frotaba vigorosa contra su vientre.

Gruñidos lobunos comenzaron a salir de la boca de William, donde unos caninos enormes empezaron a emerger.

—No, no, ¡maldición! —William dio un paso atrás, jadeando, dejando a Nana desconcertada.

Enseguida pensó que había hecho algo mal. Seguramente era eso.

William descubrió que era una mojigata.

—Yo… lo lamento… —se disculpó con los ojos enrojeciéndose, esto había sido demasiado bueno para ser verdad.

—¿Qué? No, no, nena… solo… joder, ¿por qué ahora? —William necesitaba alejarse de su mate o sentía que cometería una locura, y ahora mismo lo que menos ella necesitaba era a un lobo cachondo y sobreexcitado.

—No hiciste… nada, Nana —subió la mirada con las pupilas en rojo, sus facciones como una bestia salvaje y las calientes feromonas la estaban estimulando.

“Él va a entrar en su ciclo de celo”. Reina estaba respirando agitada, su propio ciclo sincronizándose con el de su macho.

Las omegas siempre eran las más fértiles y “dispuestas” de la manada.

—Te… te enviaré con alguien de confianza, tranquila… es mi… mi celo… pero no pasa nada…

—¿Con quién lo vas a pasar? — repentinamente, Nana le preguntó frunciendo el ceño.

Por supuesto, frente a la necesidad, él seguro buscaría a otra hembra.

Todos los machos eran iguales.

—Lo pasaré solo… no es la primera vez que lo hago —William apenas le podía responder.

Le estaba dando más fuerte que nunca.

El haber intimado con su destinada había activado los instintos primitivos de su lobo.

—Nana, lo que te ofrezco es serio, no estoy jugando contigo… yo… te quiero sinceramente… puedo cuidarte… y jamás te traicionaré con otra.

Con el último resquicio de autocontrol, William le dijo, dando un paso adelante para besarla.

Solo esperaba que el hombre no se negara.

El guerrero la miró por un segundo.

No se dejaban entrar así a forasteros a la manada, pero William era su amigo y le había hablado de su nueva compañera.

—Por aquí —el hombre retrocedió y comenzó a guiarla a través de las calles y las personas que pasaban.

Iban al corazón de la manada y Nana apretaba las manos, convenciéndose de sus decisiones.

"Además, tengo una misión y no logré sacarle nada de información importante a William. Esto lo hacemos por nuestra gente, ¿verdad?" le preguntó a Reina, no muy convencida.

“Nana, creo que tú y yo sabemos que lo menos que haremos en la casa de nuestro mate en celo es hablar. ¿No eres tan inocente, cierto?”

Nana se quedó en silencio.

Seguiría fingiendo que esto NO lo hacía para darle una oportunidad a ese enorme Beta pelirrojo.

Claro que no… esto era para utilizarlo.

Eso, utilizarlo para obtener información…

Pero al final, lo único que sacó de los labios sexis de ese macho fueron gruñidos de placer, besos apasionados y promesas indecentes.

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