Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 684

VICTORIA

No sé cuánto tiempo me pasé con la cabeza abajo.

Pensando una y otra vez en lo que había sucedido.

Siempre he sido una mujer espontánea, reconozco que hasta mimada por la crianza relajada de mis padres.

Estaba acostumbrada a tomar lo que deseaba sin medir las consecuencias.

Era la primera vez que un hombre me rechazaba.

Incluso me acusó de usar los hechizos vampíricos de seducción que algunas de nuestra especie utilizaban para encantar a sus víctimas.

No le hice ninguna compulsión, sé muy bien que él me deseaba con la misma hambre que yo a él.

¿Por qué?

¿Por qué me siento tan atraída por ese antipático, grosero, que me ha tratado como una cualquiera?

—¿Será mi mate?

Murmuré mirando a la alfombra, todavía apretando con fuerza el vestido contra mi pecho.

Su olor me encanta, su sangre me llama, el corazón se me acelera cuando pienso en él.

Pero no estoy segura… ¿Es así como se siente la conexión entre compañeros?

—Además, los lobos son muy posesivos, si yo fuera su mate, me hubiese reconocido…

Mi mente divagaba, el nudo en mi garganta no bajaba.

—¿Y si él lo está ocultando, si se resiste porque soy… vampira?

Suspiré llevándome la mano al rostro.

Tocando las lágrimas que comencé a limpiar con fuerza.

Sus palabras se repetían como un bucle en mi mente, haciéndome daño.

—Bien, si eres mi mate, es obvio que me rechazaste. Tú te lo pierdes.

Salté de la mesa y comencé a atarme las correas del vestido.

Soy una chica ruda, una vampira de pura cepa y ningún lobo amargado me iba a arruinar mi autoestima.

Empujé todos los sentimientos confusos y me concentré en lo que importaba: escapar.

Caminé con suavidad hacia la salida, olfateando el aire.

Pero fue extraño descubrir que no había guardias vigilando.

Es más, esta zona se veía bastante desierta.

¿Acaso pensó que no escaparía?

Bufando con ira, fui a dar un paso al exterior para correr al bosque cuando una algarabía se oyó cerca.

Cascos de caballos y órdenes, el campamento se movilizaba por alguna razón.

—¡Arrasen con ese grupo de rebeldes!

Escuché unas órdenes, parecía la voz del Beta.

Me sumergí en las sombras al ver pasar a los jinetes frente a la carpa.

Miré hacia la parte trasera buscando una vía de escapatoria; en cualquier momento seguro venían a ejecutarme.

No creo que me dejaran aquí viva y sin amarras.

Pero pasaron a galope, con ferocidad, levantando la tierra bajo las herraduras.

Nadie se fijó en mí, hasta que pasó el último jinete.

Me quedé de pie, sumida en las sombras, pero sé muy bien que mis ojos rojos me delataban.

El caballo relinchó cuando tiró de las riendas con ímpetu, deteniéndose un segundo.

Sus pupilas claras miraron a través de la distancia, bajo el casco negro con el penacho de plumas.

Dejar sola a la señorita Victoria no fue buena idea.

Era demasiado caprichosa y temeraria. Una combinación letal de sus padres.

El enorme hombre se paró en lo alto de una colina, sus pupilas plateadas como la luna miraron a todos lados.

Encontró a lo lejos un poco de humo negro saliendo entre las copas de los árboles.

Alguien preparaba comida en el bosque.

Pero el aroma que llegó hasta él no era de hechicería.

Vampiros.

Había un asentamiento de vampiros peligrosamente cerca de los hombres lobo.

Pronto lucharían. Más razón para apurar la búsqueda.

Rousse se estaba impacientando y eso que una de sus virtudes era la paciencia.

Se giró para marcharse corriendo, pero de repente, un ruido llamó su atención.

Sigiloso volvió a convertirse en uno con el bosque, siguiendo ese extraño rastro.

Entonces lo encontró, en un claro, cerca de la orilla de un riachuelo.

Había un lobo salvaje, pero su condición no era normal.

Estaba en puro hueso, su pelaje y piel se caía en pedazos.

En algunas partes mostraba los huesos e incluso los órganos internos.

El olor a descomposición venía de su cuerpo.

¿Qué le pasaba a ese animal?

¿Y cómo podía seguir vivo en esas condiciones?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación