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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 685

NARRADORA

Rousse decidió acercarse, parecía que sufría.

Sacó su daga de la bota, tan gruesa que parecía una pequeña espada.

Le daría un fin piadoso.

Sin embargo, cuando el animal escuchó el crujir de las piedras bajo sus pisadas, se giró alerta.

Diosa, el frente era peor.

Los ojos sin párpados, el hocico como mordido en trozos que ya no estaban.

Le mostraba los colmillos, amenazante, hostil.

—Tranquilo, solo quiero ayudarte, ¿entiendes?

Rousse le dijo con su voz ronca.

Sabía muy bien que no entendía, era un animal salvaje.

Estaba listo para llevarse algunas mordidas y así mismo fue.

Cuando avanzó un poco más, el animal saltó a morderlo en la manilla de cuero que llevaba en el brazo.

Rousse levantó la daga listo para acabarlo rápido y piadoso, pero sus ojos se asombraron al ver a los del animal.

Las pupilas habían cambiado a blancas por completo, como si se hubiese vuelto ciego de golpe.

Lo miraron por un segundo y Rousse sintió el miedo que le tenía.

Algo vibró alrededor del lobo, algo que no se sentía natural.

Había convivido demasiado con hechicería como para no reconocer la magia.

El animal ni siquiera lo siguió atacando, solo pensó en asustarlo y salir corriendo.

Rousse no dudó en seguirlo al interior del bosque.

Tenía un fuerte presentimiento de que lo llevaría a las brujas y no se equivocó.

Solo que nada lo preparó para lo que presenció a continuación.

Ese pobre cuerpo ya era un cadáver que ni siquiera la magia podía impulsar.

Cayó al suelo, parecía desarmarse en pedazos y de él se desprendió una bruma negra.

Una nube tóxica de calamidad que se arrastraba por la tierra.

Rousse se quedó perplejo al ver esa neblina materializarse en una mujer.

Se arrastró por la tierra con sumo esfuerzo.

Era pequeña, llevaba un vestido blanco lleno de flores y la cabellera rubia con mechones rosas.

Se recostó contra un árbol, jadeando pesadamente, con la cabeza baja.

Comenzó a rasgarse el bajo del vestido con las manos temblándole.

¿Qué hacía exactamente?

Rousse estuvo indeciso por un segundo.

Solo escuchando el corazón de ella latir con prisa.

Su respiración agitada mientras se ponía el trapo en la cara y se lo ataba detrás de la cabellera.

Definitivamente, había dado con una hechicera.

Guardó el arma y comenzó a dar pasos lentos, pasando por encima del lobo agonizante.

Su mente pensaba a toda marcha, era pésimo para hablar con las mujeres.

—Ho… Hola.

Bajó su tono de voz lo más que pudo, pero aun así la vio estremecerse de miedo.

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