NARRADORA
No podía más y, cuando el dedo de Aidan fue a toquetear su clítoris sin compasión, las estrellas danzaron frente a sus ojos.
Creyó que colapsaría de puro gozo.
—Mmmnn… ¿Quién diría que la joya inocente del reinado Selenia tuviera un fetiche tan oscuro y lascivo? —la voz de Aidan volvió a gruñir en su oído.
—Sshhh… nena, admite que te encanta que te folle este delicioso agujero apretado que tienes…
La estrechez de su hembra lo tenía de nuevo con la manguera lista para disparar.
—¡Aidan, Theo, más rápido… más… ahhh, sí, sí, mi amor, qué rico… ssh, no puedo más… me vengo, ¡me vengo…!
Nyx gritaba perdida en los placeres carnales.
—Córrete en mi interior… mmn… Aidan, lléname por completo… ahh, sí, mi macho, sí… Vlad… ¡ahhh!…
Soltó todas las riendas en su momento de culminación.
Se aferró a los hombros de Theo y lo besó en la boca, borracha de lujuria, mientras se derramaba en un potente orgasmo que los estranguló a ambos.
Su nuca fue mordida con fuerza por los caninos de Vlad, entre gruñidos salvajes y un buen rociado de esperma en su puerta trasera.
Theo casi le empuja los huevos de hielo dentro de la estrecha cavidad vaginal, sintiendo el placer del orgasmo en la mente de Aidan.
Los tres abrazados, entre sonidos que podrían escandalizar hasta al más morboso.
Aquí nadie los iba a juzgar, harían lo que les pedía el cuerpo.
Ellos siempre la complacerían.
La moldearon para su disfrute, con sus juegos lascivos.
Y Nyx simplemente era perfecta para volverlos completa e irremediablemente locos.
Cayeron enredados sobre la cama, aún dentro de ella, metida entre los dos, en su refugio ideal.
Aidan salió lentamente de su interior y se apretó la base del pene con molestia.
Dolía un poco, maldición.
El nudo luchó por salir, pero eso por la puerta trasera solo lastimaría a Nyx.
—¿Qué sucede… te duele? —ella se giró entre ambos con esa mirada adormilada y complacida.
“No cabe, bebé, no te puedo saborear bien así” Vlad le dijo inflexible “Con un lobo enorme y su pequeña presa basta y sobra… ¿verdad?”
Nyx no dijo nada, pero su silencio lo respondía todo.
Estaban a punto de calentar hasta las llamas ese baño.
“Yo quepo también” Theo comenzó a protestar.
“A ti nadie te invitó. Ya tuviste tu parte hoy. ¡No te voy a liberar del interior de Aidan!”
“No puedes complacerla por los dos lados.”
“¿Quién te dijo que no? ¡No te necesito!”
Nyx era repartida en pedacitos, cada centímetro de su cuerpo codiciado por esos tres pervertidos.
Lo mejor de todo era que le encantaba la manera primitiva y salvaje que tenían de adorarla.
Valió la pena esperar por Aidan y, aunque la amargura de los recuerdos enterrados dolían a veces en lo profundo del corazón, su amor incondicional iba sanando todas las heridas.
«Mi amado príncipe de Invierno… cada segundo de mi vida, lo voy a dedicar a amarte»

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...