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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 816

NARRADORA

Fenrir avanzó solo un poco para presenciar el caos que se desarrollaba en medio de la isla.

De alguna manera y usando sus propios secretos, dos hombres se le habían adelantado.

“¿Qué es esa criatura?” Gale frunció el ceño al ver la mole negra llena de ojos rojos y fauces feroces.

Parecía un enorme reptil de escamas obsidianas, parado sobre sus dos patas traseras y enseñando una fila mortal de dientes a esos machos.

Fenrir dudó por un momento en qué hacer; no fue descubierto y bien que podía tomar ventaja.

“Los van a machacar”, Gale murmuró, viendo cómo los dos guerreros luchaban arduamente con el depredador.

—Creo que en la lucha vi una de esas criaturas… le decían Drakmor o algo así… ¿Nyx no se había hecho amiguita de una hembra?

Los propios gritos de los hombres le dijeron que no se equivocaba y sí, era una de esas criaturas.

—… ¡¿Qué hace un Drakmor aquí?!

—… ¡¿No se suponía que ya hicieron las paces con los hombres lobo?!

—… ¡Debe ser un exiliado…!

La conversación entre ataque y defensa llegó hasta sus oídos.

De repente, las cosas se pusieron bien feas.

“¡Cuidado, viene uno volando hacia acá!”, Gale le rugió y, en medio de la noche, un cuerpo cayó con un estruendo cerca de su escondite.

El guerrero soltó un poco de sangre por la boca al impactar de manera tan pesada contra el suelo.

—¡Joder! —Fenrir salió corriendo con las dagas y los colmillos afuera.

No era de los que escapaba de una lucha y menos dejaba a gente indefensa atrás, aunque fuesen sus rivales.

Así que, bajo la luz de la luna y la bruma del pantano, saltó de frente al peligro.

El rugido de fauces abiertas de ese Drakmor le hizo estremecer los tímpanos.

Comenzó a esquivar las zarpadas de sus patas delanteras.

Lo mismo avanzaba a cuatro patas que te sorprendía con movimientos rápidos impulsados por los muslos posteriores.

Era astuto y, con todos esos ojos escalofriantes, parecía leer sus próximos pasos.

—¡Aag, maldita sea! —Fenrir se llevó una herida bien profunda en el pecho, pero rodó por debajo del pesado cuerpo del macho depredador y fue directo a su cola.

Si podía treparse al lomo de alguna manera sería su ventaja.

Si las cosas se salían de control, aunque estaba fuera de las reglas de la competición, tendría que convertirse en su forma lycan.

Pero en medio de sus planes y el furor de la lucha, su oído sensible escuchó el grito de ayuda de una anciana.

Entonces Fenrir se dio cuenta de que, a su espalda, estaba la entrada a una cueva y parecía la guarida de la bestia.

¡Tenía a una señora prisionera dentro, seguro, para merendársela después!

—¡Chicos, entreténganlo un momento para salvarla!… ¿chicos?

Con una rodilla apoyada en el suelo y la daga en una mano, el príncipe lycan miró a su alrededor para darse cuenta de que había sido abandonado.

No solo él, sino la pobre anciana, porque estaba seguro de que esos machos la habían escuchado también pedir ayuda.

—¡Malditos cabrones, hijos de puta!

Se enojó tanto que cargó de frente contra el Drakmor, que también venía como un huracán hacia él.

333. UNA VIEJITA EN APUROS 1

333. UNA VIEJITA EN APUROS 2

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