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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 834

NARRADORA

Zarek le pidió que lo acompañara, incluso con gran esfuerzo para deshacerse de Rousse.

Meridiana era muy sensible a la muerte y a los seres que vivían entre los dos mundos.

— Desea morir pero … tiene demasiada culpa. Está a un paso de su liberación, pero hay algo que no la deja aceptarla y se está yendo por el camino equivocado.

Habló con la cabeza baja y usando su magia para sentir los sentimientos de Lisa.

Zarek lo pensó por un instante, mirando… solo mirando la oscuridad con forma de rostro humano.

Lo que alguna vez fue una hermosa mujer se pudría con la corteza de este árbol invocado por ella misma.

Estiró la mano, dando un suspiro, y decidido a ver si conseguía un pacto.

No deseaba más cadáveres femeninos y menos uno con tantos tormentos.

Borrar esos recuerdos de una vida sufrida era un problema con el que no quería lidiar.

Era mejor convencerla de irse en paz.

—Protéjanse todos con su magia, Meridiana, retrocede —ordenó con seriedad.

Dio un paso adelante, muy cerca de meterse también dentro de la pudrición de la madera.

Cerró los ojos y empezó a invocar su necromancia.

Sus hechizos macabros se entretejían y el suelo comenzó a sacudirse.

Debajo, un agujero negro se abrió y unas cadenas de runas comenzaron a elevarse y rodearlo.

Cuando Zarek abrió los ojos de nuevo, ya no eran solo rojos, sino una mezcla de negro y dorado selénico que chisporroteaba por sus venas.

La poderosa energía bajó haciendo una red por su cuello y el brazo extendido que colocó frente a Lisa.

Dos dedos se pegaron a su frente y, ese mismo instante, un rugido horrible salió de los labios resecos de la mujer, que despertó de golpe.

Su rostro parecía cuarteado como una porcelana rota, mientras gritos espeluznantes dejaban su boca ennegrecida.

Sus ojos en blanco solo miraban a la nada.

Pero las runas de Zarek la envolvieron, la hicieron callar y, en su mente, el príncipe vampiro estaba obteniendo los recuerdos de su alma y buscando un pacto con ella.

Meridiana tenía razón… Lisa no deseaba vivir y, si se había convertido en este ser tan horrible, era porque simplemente no podía expiar los pecados de su vida.

Las cosas horribles en que participó en contra de su hermana, aun sin saberlo, solo pretendiendo salvarla.

En el lenguaje de los muertos, Zarek vertió propuestas en su mente que se adormecía.

A cada segundo que pasaba, se encontraba más cerca de ser un espectro que solo pensaba en destruir todo a su paso.

Entonces los ojos de Lisa cambiaron el vacío y sus orbes verdes hermosos regresaron a la luz con un toque de su magia.

Sin embargo, no era al príncipe a quien miraba, sino más allá de su hombro.

351. UN TRATO JUSTO 1

351. UN TRATO JUSTO 2

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