NARRADORA
— Déjame bajar, Vincent. —Tanto dio que el Beta la colocó con suavidad en el suelo.
Nada más hizo tocar la hierba y la Centuria embarazada avanzó los pasos que la separaban de la brujita.
— ¡Lisa, creí que habías muerto, por la Diosa, yo…!
— No soy ella —la voz suave interrumpió la efusividad de Amber, corroborando lo que Vicent le había dicho.
Las expresiones de la Centuria pasaron por varias fases.
Nunca odió a Lisa, a pesar de que sus últimas acciones no fueron buenas.
La hechicera los ayudó mucho cuando la relación entre ella y Vincent era un caos.
Consideraba a Lisa su amiga; sin embargo, se distanció de ellos por el veneno que su padre metió en su cabeza luego del accidente de Isabella.
— Pero sus ojos… siento esa aura… ¿tú eres hija de Lisa? —incluso preguntó por esa loca posibilidad.
— No lo creo —Vincent se paró a su lado de manera protectora.
Su atención también capturada por la pequeña mujer con ojos esmeraldas.
Ahora mismo se veían rojos y se notaba el brillo de algunas lágrimas rodando por sus mejillas.
Había estado llorando frente a la tumba.
— Son los ojos de ella… me los dio a cambio de cuidar la tumba de Isabella y rezarle a Diosa por su espíritu —les explicó, porque Meridiana sentía que podía confiar en ellos.
— ¿Te dio… sus ojos? Entonces… Lisa… ella… —la voz de Amber se fue quebrando un poco.
Ella y Vincent la habían buscado en secreto luego de la lucha por la mate de Aidan.
Estaban dispuestos a ayudarla a escapar y que empezara una nueva vida siempre que no albergara malos sentimientos y maldades hacia su familia.
Pero Lisa se esfumó y la dieron por muerta.
— Ella agonizaba, se estaba convirtiendo en un ser maligno y su magia se tornaba oscura, pero liberó su espíritu y solo me pidió esto a cambio…
A medida que les contaba, Meridiana se giró para ver el campo repleto de flores hermosas.
Amber también se inclinó para dejar su ramo de hermosos lirios.
No importa la temporada, esta colina siempre estaba bendecida.
Como mismo se sentía ella ahora.
No podía creer lo maravilloso que era ver el mundo a través de sus “propios ojos”.
Porque ahora le pertenecían, porque no tenía que parasitar a ningún ser para contemplar los paisajes, a su gente… a su amado Rousse.
Moría por ver la reacción de su general cuando lo supiera.
Un tacto suave en sus manos hizo reaccionar de nuevo a Meridiana, que se había perdido en el cielo nocturno.
Se giró asombrada para ver a Amber con lágrimas en los ojos.
— No importa quién seas, pero te agradecemos tanto por liberarla de su sufrimiento —le dijo desde el fondo de su corazón.
Su intuición le decía que Meridiana no mentía.
— Lisa era un espíritu sanador y de la naturaleza. Ella era nuestra amiga, solo lamento… no haber hecho más por ella.
Amber bajó la cabeza abatida, pero a través de su visión nublada en lágrimas vio la mano de porcelana de Meridiana posarse en su estómago.
Vincent se tensó a su espalda, alerta a que le hicieran algo a su mujer y a su cachorra.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...