León le agarró la barbilla, obligándola a mirarlo.
Le creerían si estuvieras sola pero no lo estás.
En ese momento, la puerta principal se abrió y se escucharon pasos rápidos de tacones resonando en el vestíbulo.
¡León! —una voz femenina, profesional y afilada, llamó desde la entrada—. Tenemos a los paparazzi acampando en la entrada de la Torre y tu sobrino acaba de dar una entrevista en la radio local llorando lágrimas de cocodrilo.
Una mujer entró en la cocina, era alta, pelirroja, vestida con un traje sastre impecable. Al ver a Nuria envuelta en una sábana, se detuvo en seco, sus ojos verdes se abrieron con sorpresa, pero se recuperó en un segundo.
Vaya —dijo la mujer, arqueando una ceja—. Adrián me dijo que tenías una huésped, pero no especificó que el código de vestimenta era "romano".
Nuria se ajustó la sábana, ruborizándose violentamente.
Elena, ella es Nuria Alcázar —presentó León con calma, sin apartar la mano de la espalda de Nuria—. Nuria, ella es Elena Rossetti, mi abogada principal y la única persona capaz de hacer que un juez llore.
Elena avanzó y, para sorpresa de Nuria, le tendió la mano con una sonrisa profesional, ignorando su semidesnudez.
Un placer, señora Alcázar, he estado esperando tres años para que alguien le diera una patada en el trasero a ese idiota de Gael, lamento que tengamos que conocernos en estas circunstancias.
Nuria estrechó su mano, confundida pero agradecida por el respeto.
Bien, al grano —dijo León, volviendo al modo ejecutivo—. ¿Cuál es el daño?
Gael está jugando sucio —explicó Elena, sacando una tablet—. Ha filtrado el informe policial del "robo" del collar y ha pintado a Nuria como una ladrona inestable, la opinión pública está dividida, pero la mayoría siente lástima por el "pobre marido cornudo y preocupado".
¿Cornudo? —Nuria frunció el ceño—. ¡Él me fue infiel a mí!
Sí, pero él controla la narrativa hasta ahora. —Elena miró a León—. Tenemos la demanda de divorcio lista. Causal: adulterio, maltrato psicológico y fraude financiero, pero presentarla ahora, con la prensa llamándola "loca", es arriesgado. Necesitamos cambiar la imagen pública de Nuria antes de ir al juzgado.
León asintió, pensativo, sus dedos tamborilearon sobre el granito.
No vamos a escondernos —decidió León.


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