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EL TIO DE MI EX: MI MEJOR VENGANZA romance Capítulo 81

El silencio en la suite era engañoso, afuera las luces de las patrullas seguían tiñendo las paredes de azul y rojo, pero dentro el mundo parecía haberse detenido.

Matteo Ross cerró su maleta con un clic seco.

Mi trabajo aquí ha terminado —dijo el italiano, mirando a la pareja que seguía de pie, con las manos entrelazadas, aún con la adrenalina de la gala corriendo por sus venas.

No tienes que irte esta noche Matteo —dijo Nuria. Su voz sonaba agotada—. Quédate, Alex preguntará por ti mañana.

Alex tiene a quien le responda mañana —Matteo miró a León con una seriedad nueva—. Además, Phoenix Capital necesita una cabeza visible en Zúrich ahora que las acciones de Armand Holdings van a desplomarse mañana por la mañana.

León se tensó, sabía que Matteo tenía razón, al exponer a Vólkov y al Ministro León había en efecto bombardeado su propia empresa, los mercados entrarían en pánico al amanecer.

Me encargaré de estabilizar el precio de la acción —dijo León—. Tengo reservas.

Vas a necesitar más que reservas, amigo mío —advirtió Matteo, caminando hacia la puerta—. Acabas de decapitar al Rey, pero las serpientes tienen muchas cabezas. Cuídalos, porque ahora son el objetivo número uno de cada criminal que Vólkov tenía en nómina.

Matteo abrazó a Nuria brevemente y salió.

Cuando la puerta se cerró León se giró hacia Nuria, la urgencia del peligro se desvaneció por un segundo, reemplazada por una necesidad primitiva.

¿Dónde está? —preguntó.

En la habitación de al lado, durmiendo.

León no esperó, entró en la habitación en penumbra.

Allí en la cama grande estaba el niño, Alex dormía abrazado a su dinosaurio, ajeno a que su existencia acababa de cambiar el destino de un imperio. León se acercó a la cama, sentía que las piernas le fallaban, había enfrentado a mafiosos y jueces sin pestañear, pero ver a su hijo dormir lo aterrorizaba.

Se parece tanto a ti que asusta —susurró Nuria desde la puerta.

León extendió una mano temblorosa y acarició el pelo oscuro del niño, Alex se removió en sueños y suspiró.

Mañana —dijo León, con la voz rota—. Mañana tengo que decirle quién soy, antes de que lo vea en las noticias, antes de que el mundo intente ensuciarlo.

Lo haremos juntos —prometió Nuria.

León se giró y la abrazó, se aferró a ella como un náufrago.

Te amo, Nuria. Juro que a partir de hoy todo será paz.

Pero León mentía, aunque no lo sabía, la paz era un lujo que no podían permitirse.

El despertar fue brutal.

No fueron los rayos del sol, fue el teléfono de León sonando incesantemente y luego el teléfono de Nuria y luego el teléfono fijo de la habitación del hotel.

León contestó su móvil incorporándose en el sofá donde se había quedado dormido vigilando la puerta de Alex.

Señor Armand —la voz de Adrián, su jefe de seguridad sonaba al borde del pánico—. No salga del hotel, repito: no salga del hotel.

¿Qué pasa?

Es un circo, señor. La prensa ha rodeado el edificio, pero eso no es lo peor, el fiscal general ha emitido una orden de congelamiento de activos preventiva contra Armand Holdings.

¿Qué? —León se puso de pie de un salto—. ¡Yo soy el denunciante! ¡Yo entregué las pruebas!

Para la Fiscalía usted es un cómplice que se arrepintió en el último minuto, dicen que usted se benefició del dinero sucio de Vólkov durante cinco años y están hablando de imputarle cargos también.

León maldijo, Vólkov estaba jugando sucio desde la celda, estaba intentando arrastrarlo con él.

Mantén el perímetro seguro, voy a despertar a mi familia.

León colgó y corrió a la habitación.

Nuria ya estaba despierta mirando la televisión con la cara pálida, en las noticias, un rótulo rojo chillaba: "EL ESCÁNDALO DEL SIGLO, LA RESURRECCIÓN DE NURIA ALCÁZAR: ¿VÍCTIMA O CÓMPLICE MAESTRA?"

En la pantalla un comentarista decía: "Tenemos que preguntarnos: si ella fingió su muerte durante cinco años ¿qué más ha fingido? ¿Sabía ella de los negocios de su padre? ¿Es este niño oculto una herramienta para reclamar la herencia de los Vólkov?"

León se levantó poniéndose delante de su familia como un escudo humano.

Quédate con el niño en el baño, cierra con llave.

Alex empezó a llorar asustado por los gritos.

No pasa nada hijo, es solo… trabajo, ve con mamá. —León le dio un beso rápido en la frente y empujó suavemente a Nuria hacia el baño—. ¡Ve!

Nuria se encerró en el baño con Alex justo cuando la puerta de la suite se abría de golpe.

No era la policía federal que había arrestado a Vólkov anoche, eran agentes de la Unidad de Delitos Financieros.

León Armand —dijo el oficial al mando—. Queda usted bajo custodia para ser interrogado sobre su participación en la trama de lavado de dinero "Panamá 77".

¡Yo destapé la trama! —rugió León, dejando que lo esposaran—. ¡Llama al Fiscal! ¡Esto es un error!

El Fiscal cree que usted usó la gala para eliminar a su competencia señor Armand, Vólkov ha declarado esta mañana y dice que usted era el cerebro de todo y que su… la señora Nuria Alcázar… le ayudó a mover el dinero a Suiza usando su falsa identidad.

León sintió un frío mortal, Vólkov no solo se defendía, estaba contraatacando, estaba invirtiendo la historia.

Mi mujer y mi hijo no tienen nada que ver —dijo León, con voz letal—. Si los tocan…

También tenemos una orden para interrogar a la señora Alcázar y Servicios Sociales está en camino para evaluar la situación del menor, dado que su madre es una fugitiva legalmente muerta y su padre acaba de ser detenido.

El mundo de León se volvió rojo, iban a por Alex.

¡NURIA! —gritó León hacia la puerta del baño—. ¡NO ABRAS! ¡LLAMA A MATTEO! ¡LLAMA A LOS ABOGADOS!

Los agentes empujaron a León hacia la salida.

Desde el otro lado de la puerta del baño, Nuria abrazaba a Alex, tapándole los oídos, mientras las lágrimas le caían por la cara, la pesadilla no había terminado, solo acababa de cambiar de escenario.

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