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EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO romance Capítulo 6

CAPÍTULO 6: Adiós sin lágrimas

Una declaración de guerra, un terremoto, incluso un tsunami arrasando con todo, habría hecho menos daño y causado menos impacto que aquellas palabras de Rebecca mencionando la cláusula especial en el contrato de divorcio.

El aire en la habitación se volvió pesado justo antes del estallido y Julie Ann fue, increíblemente, la primera en reaccionar, mientras su pecho se hinchaba con impotencia.

—¡¿Cien millones?! ¡¿Te volviste loca?! ¡No te mereces eso ni nada! ¡Solo eres una arribista, quieres quitarle todo a Henry!

—¡De tal palo tal astilla! —gritó Carlotta avanzando hacia ella—. ¡Tu padre es un maldito estafador y tú no eres diferente!

—¡A la cárcel te vamos a mandar si nos quitas un solo dólar...! —gruñó Julie Ann.

—¡A la cárcel, pero primero le voy a dar su merecido! —espetó su suegra levantando la mano, porque si había algo que Carlotta Sheppard no podía hacer, era controlar su temperamento ni su crueldad cuando se trataba de Rebecca.

Y la única razón por la que no llegó a golpearla fue porque tanto Henry como su padre se metieron en medio.

—¡Basta, no hay ninguna cláusula donde se pidan cien millones! -exclamó el señor Sheppard.

—Eso es cierto, no puede haberla porque eso invalidaría la primera cláusula y el contrato no puede contradecirse a sí mismo —gruñó Henry mirando a Rebecca y la vio sonreír—. No hay tal cláusula, ¿verdad?

—¿Pidiendo cien millones? No. Pero quería ver la reacción de tu querida familia, me servirá para después —respondió ella.

Y por supuesto que ya ninguna de aquellas víboras pudo contenerse con una lista de insultos que habrían escandalizado al Anticristo.

—¡Ya sabía yo que algún problema tenías que causar, maldit@ infeliz! —exclamó Carlotta avanzando hacia ella.

—¡¿Y qué esperabas, si esta zorra solo ha querido joderle la vida a mi hermano desde el primer minuto?! ¡Eras y siempre vas a ser insuficiente, Rebecca! —dijo Chelsea, con un tono de desprecio que dolía hasta en el silencio—. ¡No eres nada, solo una carga para Henry!

—¡Interesada, y falsa! —agregó Carlota, haciendo un gesto de asco—. Viviendo a costa de los demás, ¡tratando de arruinar a mi hijo!

—¡Y encima solo es una mediocre con un padre en la cárcel! —continuó Chelsea, sin bajar la voz—. ¡Eres una asquerosa, ladrona cono él, que solo mancha nuestro buen nombre! ¡Debieron meterte a la cárcel con tu padre!

—¡O al menos debiste tener la decencia de morirte con tu madre en ese accidente! ¡Así no serías una carga para nosotros!

—¡¡¡Mamá!!! —La voz de Henry cortó el aire como un trueno, interrumpiéndola, mientras una confusión extraña brillaba en sus ojos.

Tenía una copia del contrato en la mano y la repasaba von ojos ávidos. había encontrado la cláusula "especial", pero aunque no la hubiera leído, todos aquellos insultos de pronto no eran solo palabras afiladas, sino ataques crueles dirigidos a alguien que, de alguna manera, ya había aceptado irse. No quería a Rebecca, pero tampoco le deseaba algo tan cruel como la muerte, y quizás eso fue lo que hizo que un poco de culpa se colara entre su orgullo.

—Supongo que ya la encontraste —murmuró Rebecca sin que su voz se inmutara ni por un segundo, aunque por dentro estaba más rota que nunca.

—Sección tres, cláusula catorce —respondió Henry apretando los labios y Julie Ann se acercó a él, colgándose de su brazo con preocupación.

CAPÍTULO 6: Adiós sin lágrimas 1

CAPÍTULO 6: Adiós sin lágrimas 2

CAPÍTULO 6: Adiós sin lágrimas 3

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